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En Real Madrid, la historia reciente demuestra que ningún entrenador está exento de salidas abruptas. Da igual el nombre, el pasado como jugador o el prestigio acumulado fuera del club. En el Santiago Bernabéu, el margen de error es mínimo y la paciencia, casi inexistente. Xabi Alonso lo comprobó en primera persona. Ocho meses después de asumir el cargo con la misión de liderar un nuevo ciclo, el técnico ya hace parte de la larga lista de entrenadores que no lograron sobrevivir al entorno más exigente del fútbol mundial.
Su llegada, en mayo, trajo optimismo al conjunto merengue. Alonso regresaba al club, donde tuvo una de sus mejores tapas en su carrera como jugar, tras firmar una temporada histórica con el Bayer Leverkusen, campeón invicto de la Bundesliga 2023-24. Real Madrid apostaba por una idea, por un proyecto, por una evolución hacia un fútbol más estructurado, intenso y moderno tras la salida de Carlo Ancelotti. Sin embargo, la realidad del Bernabéu volvió a imponerse.
Un inicio prometedor que no bastó
Los números iniciales de Alonso fueron muy buenos. Ganó 17 de sus primeros 20 partidos en todas las competiciones y llegó a tener al equipo cinco puntos por encima de Barcelona en La Liga en noviembre. A nivel estadístico, Real Madrid era el equipo que más diferencial de goles esperados generaba en el campeonato, con una ventaja media cercana a un gol por partido sobre sus rivales.
Pero en Madrid los datos no siempre protegen. El 3-2 ante el Barcelona en la final de la Supercopa de España fue el detonante final, aunque el desgaste venía de mucho antes. Las dudas internas, los problemas de vestuario y la sensación de un proyecto que no terminaba de consolidarse pesaron más que la clasificación o las métricas avanzadas.
Esto era el Real Madrid de Alonso en el Mundial de Clubes.
— Apu Shelby (@John_SheIby) January 13, 2026
Todo fue ponerles vídeos de más de 1 minutos, y los monos han colapsado mentalmente!
No tenía que terminar así 😢💔pic.twitter.com/OEVfGEmMc9
Un entrenador de ideas en un club de urgencias
Xabi Alonso es un técnico meticuloso, detallista y profundamente convencido de los sistemas. Su éxito en Alemania se basó en una estructura clara, automatismos trabajados y una fuerte disciplina colectiva. Justo ahí empezó el conflicto. Real Madrid no es un club de procesos largos, sino de resultados inmediatos y jerarquías muy definidas.
Desde el primer día, Alonso tuvo que construir su plan “en vuelo” y no hubo una pretemporada real. El Mundial de Clubes en Estados Unidos obligó a experimentar en partidos oficiales. A eso se sumó una plaga de lesiones que afectó especialmente a la defensa: Antonio Rüdiger, Eder Militão, Dani Carvajal, David Alaba, Ferlan Mendy, Dean Huijsen y Trent Alexander-Arnold estuvieron fuera en distintos momentos, e incluso, algunos siguen en recuperación.
El resultado fue un equipo en constante ajuste. Alonso no repitió once en La Liga y realizó una media de 3,1 cambios por partido. Real Madrid fue uno de los equipos con menor estabilidad de alineaciones del campeonato. Esa falta de continuidad se reflejó en el campo con automatismos incompletos, dudas posicionales y una identidad que nunca terminó de asentarse.
❌ Éder Militão (lesión)
— (fan) REAL MADRID FANS 🤍 (@AdriRM33) January 8, 2026
❌ Antonio Rüdiger (molestias)
❌ Raúl Asencio (molestias)
❌ Dean Huijsen (recién recuperado)
❌ David Alaba (sin ritmo de competición)
😭😭😭😭😭😭 pic.twitter.com/FmJlekkJs3
La propuesta táctica
En fase de construcción, el Madrid de Alonso mostró ideas interesantes. El uso de una defensa de tres en salida, con Tchouaméni incrustándose entre centrales, recordaba al Leverkusen campeón. La estructura variaba entre 3-2-5, 3-5-2 o 3-4-3, según el rival y los perfiles disponibles.
La movilidad ofensiva también fue una constante. Mbappé y Vinicius intercambiaron posiciones con mayor coherencia que en etapas anteriores, y Arda Güler fue reconvertido en interior, asumiendo funciones de organizador. El talento estaba ahí, pero el equilibrio no.
The best goal of Xabi Alonso's stage at Real Madrid.
— Miss ADEL🦋🦚🌹 (@a_derll) December 3, 2025
It's a work of art 😍
pic.twitter.com/3grNe7WUkk
El gran problema fue la desconexión del mediocampo. La tendencia de los centrocampistas a romper líneas o abrirse dejó demasiados espacios interiores. Güler, por ejemplo, aportó creatividad, pero sufrió en lectura táctica. Jude Bellingham, Federico Valverde y Tchouaméni no siempre encontraron roles claros dentro de un sistema cambiante.
En ataque, el desequilibrio volvió a ser evidente. El costado izquierdo concentró la mayoría del peligro, mientras la derecha no terminó de producir. Rodrygo, Brahim, Mastantuono o el propio Valverde no ofrecieron continuidad. Mbappé sostuvo al equipo con 18 goles en 18 partidos de Liga, representando el 42% de los tantos del equipo, una cifra tan impresionante como reveladora.
La presión y el desgaste defensivo
Alonso insistió desde el inicio en la necesidad de defender con once. Durante varios meses, el Madrid mejoró claramente su presión alta, convirtiéndose en uno de los equipos que más balones recuperó en campo rival. Sin embargo, esa intensidad se fue diluyendo.
Vinicius y Mbappé comenzaron bien, pero con el paso de las semanas reaparecieron viejos hábitos. La falta de presión en primera línea obligó al bloque medio y bajo a esfuerzos imposibles. El equipo volvió a partirse y a conceder situaciones evitables.
El vestuario y el cruce con Vinícius Jr.
Más allá del césped, el gran quiebre fue interno. El episodio del Clásico de octubre, cuando Alonso sustituyó a Vinicius Jr. por motivos defensivos, marcó un antes y un después. La reacción pública del jugador y la ausencia de respaldo institucional al entrenador enviaron un mensaje claro: el poder seguía estando en el vestuario.
Desde ese momento, la autoridad de Alonso quedó debilitada. Los malos resultados posteriores, las derrotas en Champions y el ruido mediático aceleraron el desgaste. Aunque el equipo mostró signos de recuperación en las últimas semanas y el propio técnico optó por un enfoque más pragmático, el daño ya estaba hecho.
• On était 1er en Liga avec plus de 5 points d’avance sur le Fc Barcelone
— 🇵🇹 (@SeydinaOfficial) January 12, 2026
• On était dans le top 3 de la LDC
• Xabi Alonso était en train d’installer son système
Mais Vinicius Jr a décidé de tout gâché avec ce comportement détestable
Bravo !!!
pic.twitter.com/7hUCJaEV25
La salida de Xabi Alonso fue presentada como un acuerdo mutuo, pero la iniciativa partió del club. Real Madrid buscaba un golpe de timón. Alonso, consciente de la falta de respaldo y del agotamiento del proyecto, aceptó marcharse.
Su etapa deja la sensación de que imponer una idea a largo plazo en el Real Madrid sigue siendo una misión casi imposible. El club funciona bajo una lógica propia, donde el presidente concentra el poder y los entrenadores son piezas reemplazables.
Xabi Alonso se va con la sensación de una oportunidad perdida. Con errores, sí, pero también con la convicción de haber intentado algo distinto en un entorno que rara vez lo permite. Su paso por el Bernabéu no fue un fracaso absoluto, sino un recordatorio más de que, en el Real Madrid, tiene el banquillo con la silla más caliente del mundo.
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