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Las cuatro han querido irse de El Rastro. Los motivos que han tenido son tan distintos como válidos. Sin embargo, sus excusas tienen en común la necesidad de resguardar su integridad mental y física, porque durante las largas jornadas de investigación, producción y edición del espacio investigativo que Caracol Televisión emite todos los festivos, se han sentido afectadas.
No es para menos. Andrea Santa, reportera del programa; Yamile Barreto, editora conceptual; Paula Patiño, realizadora, y Diana Henao, productora, se conectan con la realidad dolorosa de este país y tienen la misión de contar historias violentas, grotescas, a veces increíbles, pero todas reales, que suceden en Colombia y que reflejan el complejo estado de una sociedad.
Por lo general escogen casos dramáticos en contra de su propio género, y lo hacen porque, gracias a su sensibilidad especial, tal vez puedan narrar la historia sin caer en el amarillismo de otros espacios de corte similar, mientras hacen lo posible por cuidar el buen nombre de las víctimas, todas mujeres.
Se esmeran por llegar a establecer la verdad, y la única manera que han encontrado es dedicando a cada narración muchos meses de trabajo. Las jornadas de preproducción a veces se hacen eternas, pero desde ese momento se puede establecer si es viable o no contar el suceso en un medio masivo como la televisión. En esta etapa tan crucial agotan todas las posibilidades y recurren a entidades como la Fiscalía, la Procuraduría y la Policía, entre muchas otras, para analizar todas las aristas de la historia.
El trabajo de campo para este equipo es exigente porque, tanto durante la investigación como en la realización misma de la grabación, se pueden tardar varios meses. Por lo general, el instante más doloroso llega cuando les toca tener frente a sus ojos a los victimarios de esas historias que les gustaría no contar, aunque prefieren hacerlo con la esperanza de que nunca más se vuelvan a repetir.
Andrea Santa corre con todo el peso periodístico y cuenta con el respaldo de su director, Manuel Teodoro. Ella es la cara de todo ese equipo frente a las pantallas, y aunque a veces se sienta con ganas de tener a otros interlocutores distintos a familias afectadas, asesinos, sádicos y dementes, hace hasta lo imposible por mantenerse imparcial y ecuánime.
Santa es el eje que comunica todas las instancias del programa. Trabaja de la mano con su realizadora, Paula Patiño, quien tiene la misión de recrear las historias, de hacer que hasta lo más dramático se vea estético en la pantalla del televisor. Ambas están de acuerdo en que en esos escenarios es mejor insinuarlos, manejar los simbolismos y conservar la altura en el abordaje periodístico. Las dos se complementan y evitan pisarse los terrenos; tal vez por eso es que han sacado tantas historias adelante.
Tanto Andrea Santa como Paula Patiño, tienen el apoyo de la productora Diana Henao, quien hace que lo imposible parezca difícil y lo difícil se transforme en real en El Rastro. Con su colaboración logran llevar a cabo todas las instancias de la realización audiovisual. Ya con todo el material grabado, con los libretos aprobados por la dirección y siempre en sintonía con las directrices de la responsabilidad social que caracterizan a Caracol Televisión, aparece en escena la editora Yamile Barreto, la responsable de otorgarle calidad visual al espacio. En ella recae el peso de los ajustes, de los detalles finales y la complejidad de contar una historia completa, con comienzo, desenlace y final.
Así se realiza El Rastro, y así muchas familias de mujeres colombianas que han sido víctimas de la violencia tienen la seguridad de que alguien las escucha.