La alemana que puede desbloquear el pulso por los altos cargos de la Unión Europea

Desde hace varias semanas los dirigentes de los países miembros de la Unión Europea están dividido para nombrar a las personas que liderarán el Grupo en los próximos cinco años. La alemana Ursula von der Leyen sería la clave para que se haga el reparto de poder.

02 de julio de 2019 – 10:30 a. m.
La política alemana, Ursula von der Leyen, a la cabeza de la Comisión Europea, desbloquería el reparto de poder en la UE.  / AFP
La política alemana, Ursula von der Leyen, a la cabeza de la Comisión Europea, desbloquería el reparto de poder en la UE. / AFP

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Un esbozo de solución parecía surgir este martes en la cumbre sobre los nombramientos de los altos cargos de la Unión Europea, con la propuesta de una ministra alemana de derechas, Ursula von der Leyen, a la cabeza de la Comisión Europea.

Según una fuente europea, que precisa que se trata solo de una opción, esta solución permitiría al mismo tiempo abrir la vía a la francesa Christine Lagarde para dirigir el Banco Central Europeo (BCE).

Ver más: ¿Cómo elige la Unión Europea a sus líderes?

La canciller alemana, Angela Merkel, «no está en contra» de la candidatura de la actual directora general del Fondo Monetario Internacional (FMI), aseguró esta fuente.

El nombre de la ministra alemana de Defensa fue propuesto por el presidente francés, Emmanuel Macron, según varias fuentes.

De 60 años, Ursula von der Leyen ha sido varias veces ministra y, en una época, su nombre sonó para suceder a Merkel.

Ver más: Europeístas les ganan el pulso a derechistas en las elecciones de la Unión Europea

Esta propuesta podría poner fin a las divisiones entre los dirigentes europeos para nombrar a las personas que liderarán la UE durante los próximos cinco años.

Junto al dúo Von der Leyen/Lagarde, que permitiría a Francia y a Alemania quedarse con dos puestos europeos de envergadura, el actual primer ministro liberal belga Charles Michel podría obtener la presidencia del Consejo Europeo, según fuentes europeas.

La dirección de la diplomacia europea sería para el eslovaco Maros Sefcovic, un independiente apoyado por los socialdemócratas, y la presidencia del Parlamento Europeo quedaría en manos de la socialista española Iratxe García.

Abandonado el acuerdo de Osaka Tras una noche de infructuosas discusiones entre el domingo y el lunes, los 28 prometieron ponerse de acuerdo para evitar ser blanco de las críticas de las formaciones populistas.

Por la mañana, un compromiso respaldado por Alemania, Francia, España y Holanda, que parecía crear consenso durante el fin de semana, parecía totalmente abandonado, según dos fuentes cercanas a las negociaciones.

Los desacuerdos se centraban en torno al conocido como «acuerdo de Osaka», que concedía la presidencia de la Comisión -la joya de la corona- al socialdemócrata holandés Frans Timmermans, pese a que su familia política quedó en segundo lugar en las pasadas elecciones europeas.

Ver más: Cumbre de Osaka, un pulso político entre las grandes potencias por el control de la UE

Aunque el Partido Popular Europeo (PPE, derecha) cedía la Comisión pese a haber ganado los comicios, a cambio obtenía la presidencia de la Eurocámara para su candidato, el alemán Manfred Weber, en virtud del pacto.

Pero reclamaba también dirigir el Consejo Europeo, cenáculo de líderes, uno de los escollos de la negociación, ya que los liberales pugnabanb también por este cargo, del que depende el color político del próximo jefe de la diplomacia europea.

Por ello, la cesión en el acuerdo de Osaka del Consejo a los liberales, además de ceder la Comisión, generó frustración en el seno del PPE y críticas a una de los suyos, Angela Merkel, que dio su visto bueno a este reparto en la ciudad japonesa.

El tiempo apremia para los mandatarios, que querían lograr un acuerdo antes que la Eurocámara escoja a su presidente. Tras constituirse este martes, los eurodiputados tienen previsto escoger a su líder el miércoles, aunque podría aplazarse de no lograrse un pacto en Bruselas.

Aunque no es una prerrogativa de los líderes, el cargo de presidente de la Eurocámara cuenta en el reparto del resto de cargos en base a equilibrios geográficos, de género y de político, este último mucho más patente tras las elecciones de mayo.

Para lograr una mayoría proeuropea estable en la Eurocámara y en el Consejo, al menos tres familias políticas deben ponerse de acuerdo: PPE (derecha), socialdemócratas y liberales.

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