Publicidad

El cisma republicano

Justo cuando el partido unía fuerzas en torno a Mitt Romney, aparece Newt Gingrich como última esperanza de los ultraconservadores.

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

/

El inesperado triunfo de Newt Gingrich, expresidente de la Cámara de Representantes (1990), en las elecciones primarias de Carolina del Sur es la prueba de la gran división que existe dentro del Partido Republicano. En las tres citas que ha tenido en las urnas no ha surgido un claro favorito: en Iowa, según los últimos informes, ganó Rick Santorum; en New Hampshire el triunfo fue para Mitt Romney y ahora en Carolina del Sur, quizás el más importante según las estadísticas, arrasó el exvocero de la Cámara.

Estos resultados son sólo el anuncio de lo difícil que le está resultando al partido presentar un candidato sólido y que pueda disputarle la presidencia a Barack Obama el próximo mes de noviembre. Con el 99% de los votos contados, Gingrich consiguió el 40,4% de apoyo, con lo que supera en 13 puntos a Romney, lo que representa una ventaja mayor que todo lo previsto y reveladora del gran momento por el que atraviesa Gingrich y sus grandes opciones de cara al futuro.

Carolina del Sur suele elegir a quien finalmente gana las primarias republicanas. Desde 1980 en este estado han ganado todos los nominados: Reagan, los Bush, Dole y John McCain. Sin embargo, analistas en Washington consideran que Gingrich no tiene ni el carisma ni el pasado de los anteriores candidatos republicanos. “Los republicanos atraviesan una crisis que afecta las ideas, la organización y el liderazgo, y eso se refleja en las figuras que compiten por la candidatura presidencial”, explicó Vanessa Rogers, experta en ciencia política.

Un 58% de los votantes, según una encuesta de la cadena CBS, considera que ninguno de los candidatos que compiten despierta sus simpatías o representa sus intereses, un 12% más que hace tres meses, lo que confirma la crisis. Y es que justo cuando el partido comenzaba a cerrar filas en torno a Romney (el que según los sondeos tenía más opciones de competir contra Obama), aparece Gingrich para aumentar la división. Las razones, explica la prensa estadounidense, son claras: Romney (mormón, empresario y más cercano a Washington) nunca convenció al Tea Party, el ala ultraconservadora de los republicano. La semana pasada entró en campaña Sarah Palin, la mamá del Tea, y le dio su respaldo a Gingrich, quien luego del espaldarazo sólo necesitó un par de golpes de efecto en los debates y un escándalo personal para dispararse en las encuestas.

El ascenso de Gingrich, sin embargo, responde a la misma razón que explicó antes los breves momentos de gloria de otros personajes ya caídos, desde Michele Bachmann hasta Rick Perry: la falta de confianza de la base republicana en Romney y la búsqueda constante de una alternativa más conservadora.

Los ojos están puestos en Florida, el 31 de enero. Según explicó Susan MacManus, profesora de ciencias políticas de la Universidad del Sur de Florida, a AFP, “los republicanos saben bien —y no sólo los de Florida— que si un candidato no puede ganar acá, sin duda no ganará la carrera a la Casa Blanca”.

Conoce más

 

Comentarios
Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación

Inscríbete a nuestros newsletters

Lo bueno que es estar informado y de una manera diferente desde tu correo electrónico.

Selecciona los newsletters que quieres recibir
Al inscribirte, aceptas nuestros T y C y nuestra Política de privacidad.
Infórmate rápido