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Dos décadas después de la paz

Luego del conflicto contra la insurgencia socialista a comienzos de los años 90, el cese de la violencia no ha llegado para Centroamérica. Hoy es la región con más muerte del mundo.

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Ya han pasado 20 años desde el 16 de enero de 1992, el día en que la paz fue firmada para El Salvador. Rodeados por los colosales miradores del Castillo de Chapultepec, que entregan una panorámica envidiable de la Ciudad de México, el presidente salvadoreño de entonces, Alfredo Cristiani, acompañado de representantes de las dependencias estatales y los cinco comandantes del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (Joaquín Villalobos, Shafick, Handal, Eduardo Sancho Castañeda, Salvador Sánchez y Francisco Jovel), cerraron con sus firmas el episodio más violento de la historia del país, con al rededor de 75.000 muertos en 12 años de conflicto.

Centroamérica vivía un momento histórico, con la ya consolidada Revolución Sandinista en Nicaragua y el establecimiento de la democracia en Guatemala, que abonaría el terreno para que cuatro años más tarde el gobierno de Álvaro Arzú Yrigoyen firmara la paz con la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca.

Hace dos décadas se selló el enfrentamiento centroamericano entre los gobiernos y los movimientos armados socialistas, que a su vez iniciaban la que podría ser una época sin fuego y muerte.

No obstante, los últimos 20 años no fueron quizá el sueño pacífico que se pensó en algún momento. El último tiempo, aliado con el crecimiento del narcotráfico y el crimen organizado ha sacado a la región del centro de América para ponerla en el centro del mapa de la violencia mundial. De acuerdo con la Declaración de Ginebra sobre Violencia Armada y Desarrollo, hoy por hoy, en ninguna otra región del mundo se asesina tanto como en Centroamérica, con una tasa de 29 por cada 100.000 habitantes y por encima de sur de Africa (27.4) y el Caribe (22.4).

Ese país que hace 20 años exactos firmaba la paz, actualmente es el más violento del planeta en un escalafón en el que Colombia ocupa el quinto lugar. El Salvador tiene un promedio de 60 homicidios por cada 100.000 habitantes y según la Declaración de Ginebra, entre 2004 y 2009, murieron de forma violenta en ese país más personas que en Irak durante ese mismo periodo.

La violencia de la insurgencia se transformó para dar paso a las organizaciones criminales que tiene bases operativas en México, que por sus efectos ha disparado la violencia urbana también en Guatemala y Honduras, dentro del top 10 del ranking.

El presidente salvadoreño, Mauricio Funes ha llamado la atención sobre el fenómeno y ha llamado a la cooperación internacional para paliar dicha realidad. En Guatemala ocurre lo propio, el presidente Otto Pérez, quién tomó posesión durante el fin de semana, identificó a la inseguridad como el principal problema a resolver durante su campaña. En su primer discurso a la nación, pidió la contribución de México y Estados Unidos para el combate y la prevención del crimen. La violencia se ha transformado, pero no se ha ido.

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