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Una tarde en Sachsenhausen

El campo de concentración de Sachsenhausen, ubicado en Oranienburg, a unos 40 minutos de Berlín, tiene una historia que trasciende el fin del holocausto. Años después de la Segunda Guerra Mundial, los soviéticos lo convirtieron en una prisión donde la tortura continuó.

Entrada del campo de concentración de Sachsenhausen.
Dos elementos se destacan en la entrada al campo de concentración de Sachsenhausen: el reloj, que marca la hora en que fue liberado por parte del ejército soviético; y la reja, donde está el lema de muchas prisiones de la Segunda Guerra Mundial: «El trabajo los hará libres».
Foto: Archivo Particular
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