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Encuentro de músicos colombianos

Este año el evento celebrará su octava edición mostrando los nuevos proyectos musicales y las distintas tendencias.

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Hace poco más de diez años empezó a surgir una nueva generación de músicos colombianos, compositores e intérpretes, muchos de ellos multiinstrumentistas, de los cuales hay que valorar y admirar la manera como incluyeron nuestros ritmos colombianos en sus propuestas experimentales, eclécticas, que forman hoy un movimiento musical vivo y diverso. El origen de esta tendencia, que empezó a darse, sobre todo, en el jazz y desde el jazz, se debe a muchos factores y gestores. Habría que decir Antonio María Peñalosa, y su fraseo jazzístico innato, como lo afirma el saxofonista sincelejano Justo Almario. El primer álbum de jazz, Luis Rovira Sexteto, incluía temas de Lucho Bermúdez como Atlántico y Cosita linda. Por supuesto, el maestro Francisco Zumaqué, quien con su disco Macumbia (teniendo él de referentes a Pacho Galán y, otra vez, Lucho Bermúdez, por ejemplo), publicado en 1984, inspiró a otros como Antonio Arnedo, Jorge Emilio Fadul, después a Juan Sebastián Monsalve, entre muchos otros, cambiando el rumbo de un jazz que tenía sólo referentes clásicos americanos o afrocubanos. Era la época en la que el percusionista japonés Satoshi Takeishi adaptó los sonidos colombianos al lenguaje de la batería y también la época en la que el músico y compositor Pablo Mayor volvía de la Universidad del Norte de Texas a transmitir lo que había aprendido, habiéndose dado cuenta ya de su pasión por la música colombiana, para hacer parte del motor que impulsó la creación de lo que hoy se llaman las Nuevas Músicas Colombianas.

Pablo Mayor fue siempre un impulsor. Sus aportes como profesor de jazz en la Universidad Javeriana en 1998 alimentaron a actuales músicos jóvenes, como Ricardo Gallo (quien cuenta hoy con un cuarteto de gran acogida en la escena colombiana y un grupo en Nueva York con figuras legendarias en el jazz, como Ray Anderson, Mark Helias, Satoshi Takeishi y Pheeroan AkLaff), Alejandro Forero (director del colectivo La Distritofónica), Alejandro Flórez, Felipe Muñoz, etc. Mayor, digamos, cultivó la inquietud que ya había por explorar y valorar los ritmos de Colombia. Eso lo llevó a realizar una especie de festival universitario que integraba los departamentos de danza y música, y aunque nunca apareció el baile, logró reunir suficientes ensambles para hacer una presentación de un día corrido de jazz y ritmos colombianos.

Esos son quizás los antecedentes del Encuentro de Músicos Colombianos en Nueva York, que funciona bajo la dirección de Pablo y Anna Mayor, su esposa, quien siendo americana le puso todo el corazón tanto al Encuentro como a la misión de posicionar a la música colombiana en la escena variopinta neoyorquina. Este año celebrarán la octava edición. Cada año, el Encuentro evidencia los nuevos proyectos musicales, las distintas tendencias (no por ser colombianos los músicos hacen, necesariamente, músicas colombianas), pero sobre todo, es también un termómetro de la calidad musical. Hay espacio para ver quién ha dedicado su estancia en la Gran Manzana para vivir de lo que llaman las “chisgas” o quiénes han emprendido verdaderos proyectos integrales.

Empezó siendo una reunión de músicos que Pablo convocó en 2003 con el propósito de intercambiar experiencias con Los Gaiteros de San Jacinto, que en ese momento hacían una pasada por la ciudad. En el segundo encuentro ya había 200 personas. Sólo una vez se ha celebrado en el mismo sitio, es decir que cada año es una nueva búsqueda, nunca sencilla. Pero aún así el Encuentro cuenta siempre con cobertura de prensa, grabaciones de audio y video y venta de discos. El público, como lo cuenta Pablo, asiste porque quiere oír música colombiana. “Puedes ver a las señoras llorando y diciendo ‘gracias por esa canción, me acordé de no sé qué’ ”. Van desde niños hasta ancianos y también gente de diversas nacionalidades. Y aunque le ha tocado sacar plata de su propio bolsillo, Mayor asegura que seguirá firme, con el propósito de mejorar la calidad de la música. Para ello están pensando en reducir el número de grupos y mostrar al público aquellos que tengan las propuestas más sólidas. “Yo necesito promover eso, porque dejo de ensayar mi banda, dejo de escribir nueva música, aunque siempre llego con música nueva, pero no tengo suficiente tiempo para ensayarla ni ponerla en el potencial que quisiera”, dice Pablo refiriéndose a su banda Folklore Urbano.

Pablo Mayor se ha convertido en un eje unificador. Es la cabeza visible de los músicos en Nueva York y ha asumido ese papel sin retribuciones materiales. Es un idealista y es persistente, y confía en la riqueza de la música colombiana para promover un fenómeno, como se dio en el pasado con la salsa y la música cubana o el movimiento brasileño y el afroperuano actualmente. En esta edición el Encuentro contará con la presencia del joven arpista Edmar Castañeda, quien está en proceso de grabación con el gran pianista Chick Corea; Héctor Martignon, nominado a un Grammy en la categoría de mejor álbum de latin jazz 2011; Sebastián Cruz, escogido para la serie de guitarristas en solitario curada por el músico norteamericano Marc Ribot, el percusionista Samuel Torres, entre otros músicos destacados que nos representan. El Encuentro espera contar con un apoyo constante que permita llevar grupos más holgadamente, como se logró el año pasado con Totó La Momposina, por ejemplo, así como la recepción de un público más numeroso, que en Nueva York siempre tiene los oídos y el corazón abierto.

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