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Todo lo que sube tiene que bajar. El refrán, que resume un precepto de la física, aplica ciertamente para el escenario de la caficultura colombiana en 2026. El último año cafetero fue histórico en producción, precio y exportación, pero la perspectiva para 2026 no va por la misma senda.
De entrada, hay que decir que el año pasado el grano tuvo todas las condiciones favorables, por lo que fue un período excepcional en todo sentido, y es difícil prolongar ese ritmo. La producción marcó un número histórico con 14,8 millones de sacos de 60 kg, un aumento del 17 % en el último año cafetero (octubre 2024-septiembre 2025), frente al ciclo anterior, y unas exportaciones de 13,3 millones sacos de 60 kg, con un incremento del 12 %.
Para el cierre de 2025 y el comienzo del nuevo año cafetero (octubre 2025-septiembre 2026) la recuperación productiva se ha mantenido, aunque con tasas menores. La razón estructural que sostiene al sector es la apuesta que han tenido los caficultores por la renovación. Con cafetos más jóvenes pueden recoger más frutos sin tener que aumentar el área sembrada.
Sin embargo, el factor diferencial entre los resultados de 2025 y lo que se espera de 2026 ha sido el clima, porque parte de las floraciones que son claves para los frutos se dan desde el año anterior, y este año el panorama es complicado. Y los ciclos naturales de los cafetales son bianuales, por lo que cae el rendimiento tras un pico de producción, puesto que la planta queda exhausta y se debe recuperar.
José Leibovich, director de investigaciones económicas de la Federación Nacional de Cafeteros de Colombia (FNC), destaca que hubo un invierno al cultivo en un momento clave para la producción del segundo semestre, que se calcula que está cerca del millón de sacos. Ante esta situación, desde la FNC resaltan que la manera que tienen para hacerle frente es fortalecer las herramientas contracíclicas que permitan que la fertilización acompañe la productividad.
“Los fenómenos climáticos en el mundo están pesando mucho, y por eso los precios internacionales se han mantenido altos”, dice Leibovich. Por ese lado se espera que los caficultores sigan viéndose favorecidos en el futuro cercano.
Luis Fernando Samper, consultor internacional en temas cafeteros, es optimista frente al precio, porque las variables internacionales indican que van a seguir siendo favorables. Esto a pesar de que no se va a tener tanto crecimiento en cosecha.
Para Samper es positivo que el ruido de los aranceles de Estados Unidos al grano se haya apagado, tras quedar exento. Aunque la gran incertidumbre para el ingreso de los caficultores es el precio del dólar, ya que es uno de los factores que componen la fórmula que define el precio interno del café.
Entretanto, las prioridades de la Federación se mantienen en la austeridad, eficiencia operativa e innovación enfocada en fortalecer el mercado de Estados Unidos y ganar terreno en Emiratos Árabes, Arabia Saudita, Turquía, China y Australia.
El futuro del Fondo Nacional del Café (FONC)
De otro lado, una discusión clave para 2026 girará en torno al FONC, que es el fondo parafiscal de la caficultura. Este recoge los impuestos que pagan los cafeteros para reinvertirlos en favorecer la misma actividad. Su administración está a cargo de Fedecafeteros por una vigencia de 10 años, que están llegando a su fin.
Este ha sido un tema de tensión con el Gobierno Nacional, pues la FNC es una entidad privada que administra recursos públicos y cuyas decisiones se toman en conjunto desde el Comité Nacional de Cafeteros. De él forman parte cuatro entidades (ministerios de Hacienda, Agricultura y Comercio, y el Departamento Nacional de Planeación) más los integrantes del Comité Directivo (un representante de cada uno de los 15 comités departamentales).
Pese a las diferencias políticas, Samper no espera que haya mayores dificultades para renovar la administración del FONC, ya que el sector ha estado dando buenos resultados y le ha aportado de manera significativa a la economía, pues aporta más de un punto del Producto Interno Bruto (PIB) del sector agropecuario. Además, la gestión que ha realizado la FNC con el Fondo ha tenido el visto bueno de la Contraloría.
El negocio detrás del tinto
Más allá de las dificultades que pueda tener la producción, y de los movimientos nacionales, el café está y seguirá estando de moda el próximo año. Eso hace que sea un negocio rentable, y vale la pena repasar cómo se proyecta para 2026, especialmente desde Buencafé y Almacafé, dos empresas que son parte de Fedecafeteros y cuyas utilidades se quedan en el sector.
Mauricio Trujillo Díaz, director de Buencafé (liofilizado), sostiene que el 90 % de lo que producen es para la exportación a más de 60 países, por lo que tienen muy claras las tendencias, y con base en eso han lanzado productos nuevos. “Las grandes tendencias en el mundo del café soluble y liofilizado son los sabores, y los consumidores también están buscando nutrición e ingredientes naturales, por eso lanzamos una barra de proteína con café”, expresa Trujillo.
Otra de las apuestas que tienen, a nivel nacional, es la de encabezar el mercado de las bebidas con café listas para tomar, que no son muy consumidas en Colombia, pero que representan el 50 y 80 % del mercado de Estados Unidos y Japón, respectivamente. Por eso crearon el Buendía latte, y a pesar de que no ha tenido el crecimiento esperado, confían que en los próximos años va a ser un éxito.
Para el próximo año, Buendía está trabajando en sabores de verano (con menta y hierbabuena) para Estados Unidos y Europa. Y se van a fortalecer en la línea de cafés fríos con otros productos.
Pero no toda la transformación del grano queda en manos de las empresas, porque desde la Federación también buscan apoyar con innovación y tecnología a los caficultores para que ellos tuesten, empaquen y vendan su café. De ello se encarga Almacafé.
Iván Andrés Galindo, gerente de la empresa, asegura que el mercado viene creciendo y les han pedido más producto. Por eso están trabajando en duplicar la capacidad de tostión que tienen, dado que en este último trimestre del año coparon casi toda su capacidad.
La puesta para el próximo año es fortalecer y cuidar la calidad del grano, porque “tenemos más de 600.000 formas de beneficiar al café, y eso hace que sea difícil mantener una consistencia en tasa”, destaca Galindo.
Y añade que es esencial trabajar en 2026 por tener más volumen de producto terminado con vocación exportadora, y así lograr que el café colombiano llegue listo con marcas innovadoras listas para conquistar con su sabor a los consumidores de todo el mundo.
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