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Sobre un editorial
Es fácil criticar y manifestar que no es ambicioso el plan del presidente Duque para reactivar la economía, sin analizar siquiera si es juicioso con las herramientas y el dinero con que contamos. Hoy día están pasando cosas que no se podían imaginar, como el apoyo a montones de familia, con el subsidio a la nómina de las empresas a escala nacional. Por ejemplo, que ambas, separadas o juntas, nos dejaron endeudados fuertemente. Los ingresos no están diezmados por la reforma tributaria como tal. Se hizo para tiempos de normalidad, no para esta situación diferente en todo sentido. ¿Cuándo habíamos enfrentado el paro industrial, comercial y de empleo que existe hoy? Inatacable por demás. Porque la pandemia sigue ahí. El editorialista debería salir y apreciar que lo apresurado está surgiendo con lentitud pasmosa. ¿Cómo pretender que se paguen impuestos así? ¿No le dan qué pensar las ventas de los días sin IVA? Eso supone comprar sin impuestos, para tratar de reactivar la economía, pero es prudente pensar que dos días sin IVA alivian a los empresarios, pero no le reactivan su negocio. Nadie en su sano juicio está gastando dinero sin saber cómo va a terminar la economía por cuenta de la pandemia. Pero, por sobre todo, el editorialista no recuerda proponer una sola cosa que desde el periódico se pueda promover y analizar para que el Gobierno la tenga en cuenta. Hay que proponer, no solo criticar. La crítica trae más desmoralización en la población; las propuestas, esperanza.
Rafael Mendieta Bermúdez Doctor en jurisprudencia.
Pacto del silencio
“La lucha contra el silencio, un primer paso contra la impunidad”. Por eso todos los colombianos debemos conminar a las Farc para que no continúen negando sistemáticamente el reclutamiento de menores, a los que les frustraron una oportunidad de vida, como lo ha hecho recientemente la vicepresidenta del senado, Sandra Ramírez, y el señor Timochenko, entre otros.
Es indignante que desde su nueva trinchera —el Congreso de la República— insistan en que no fueron partícipes de uno de los capítulos más abyectos y vergonzosos de su lucha armada, como fue el reclutamiento y los vejámenes de todo tipo a menores, como lo relata la Corporación Rosa Blanca, que agrupa a mujeres reclutadas y abusadas por las Farc, así como de los cientos de testimonios que los medios han visibilizado.
Señores de las Farc, lo de La Habana fue un acuerdo bilateral, ustedes ya se han beneficiado mucho: tienen partido político, representación en el Congreso y esquemas de seguridad con sus mismos combatientes, entre otros logros; en cambio sus víctimas siguen esperando la verdad, la justicia y la reparación, pues su falta de colaboración ha sido un obstáculo para llegar a ellas.
Hernán Salazar Hurtado Armenia.
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