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Juan Manuel Santos hizo sonar la campana. Fue en la Bolsa de Nueva York, dentro de las instalaciones de Wall Street, bajo un aviso claro y contundente: Colombia está abierta. Se dirigía, esta vez, a los comisionistas norteamericanos que, atentos al acto de apertura de la jornada de viernes del New York Stock Exchange (NYSE-Euronext), vieron como el presidente de Colombia se tomaba el mercado de valores más importante del mundo para dejarles claro que las posibilidades de inversión están disponibles en tierras cafeteras.
“Hemos venido a cobrar el Tratado de Libre Comercio, en el buen sentido de la palabra”, expresó Santos, refiriéndose a que una vez entró en marcha el TLC entre Estados Unidos y Colombia, esta era la oportunidad ideal para que los empresarios estadounidenses visibilizaran un mercado atractivo y tomaran la decisión de inversión teniendo en cuenta las ventajas que ofrece el acuerdo comercial. Acto seguido, recorrió el ‘Designated Market Making’, el espacio donde se ubican los corredores especializados en las acciones de Bancolombia y Ecopetrol, dos de las empresas más grandes enlistadas en ese mercado.
Pero no sólo Santos era protagonista del mercado bursátil. A cinco horas y media de allí en avión, en la Bolsa de Londres, Juan Pablo Córdoba, presidente de la Bolsa de Valores de Colombia, hizo lo propio y abrió la rueda accionaria en la Bolsa de Londres acompañado de un selecto grupo de empresarios representantes de compañías como Ecopetrol, Pacific Rubiales, Petrominerales Avianca Taca, Canacol, Grupo Sura, Grupo Éxito, Davivienda, ISA, Isagen, Nutresa, Grupo Argos, EEB, Celsia, Grupo Aval y Grupo Bancolombia.
Y aquí el objetivo también estaba claro: la industria bursátil buscará duplicar la inversión extranjera de portafolio a 2015 e impulsarla a niveles de 15% frente al total movilizado a través del mercado de capitales. Actualmente, según cifras de la BVC, es de 7,5%. Razón por la cual Córdoba fue enfático en que “no es correcto estigmatizar este tipo de inversión que tanto bien le hace a nuestro país, pensando que se volverá a ir en el corto plazo. Pensemos más bien en cómo hacer que venga y se quede incentivando el crecimiento de nuestras industrias, que a la larga son las que construyen la competitividad de un país”.
¿Y qué se gana con estas dos apariciones?
Diego Camacho, director de estudios económicos de la firma Acciones de Colombia, analiza estas dos noticias como “eventos sincronizados que quieren llamar la atención de los inversionistas. Lo celebro, se trata de aprovechar el cuarto de hora del país y mostrar esos años de buenos resultados de disciplina fiscal y de una adecuada política macroeconómica”. Aclara que los efectos se verán a corto, mediano y largo plazo, porque el país se pone en el radar de los inversionistas, que podrán ver los activos del mercado de capitales que se ofrecen en Colombia para el mundo entero. Es una veta que se puede seguir explotando en el futuro”.
Jorge Hernán Jaramillo, presidente de Deceval, manifestó que con este tipo de eventos Colombia se mostrará como un país inmerso en el proceso de la globalización y dispuesto a recibir nueva inversión por parte de importantes jugadores extranjeros. “Nosotros como industria presentaremos el gran avance que hemos tenido en materia de modernización de infraestructura, así como en aspectos tan relevantes como la mejora en la calidad de los emisores”.