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La seguridad en el transporte público es una de las mayores preocupaciones de los bogotanos. En 2018 se denunciaron 14.303 hurtos al interior de buses o estaciones de Transmilenio (TM), según datos de la Policía Metropolitana, cifra que llama la atención teniendo en cuenta que hubo 85.470. hurtos a personas durante el año anterior. Ante este panorama, desde el Concejo se impulsa un proyecto que busca que la Fuerza Pública (Ejército, Armada y Fuerza Aérea) tenga acceso pleno y gratuito no solo a TM, sino también a los buses del SITP.
La iniciativa fue aprobada en primer debate y está a una discusión de llegar a la plenaria de la corporación. El objetivo, en principio, es aumentar la cantidad de uniformados en el sistema, para asimismo incrementar la percepción de seguridad en estaciones y buses de transporte público. El proyecto también busca crear beneficios o incentivos a los miembros de la Fuerza Pública por su labor y sacrificio en el desempeño de esas funciones.
Para el concejal Daniel Palacios (Centro Democrático), autor de la iniciativa, lo que propone es una fórmula para disuadir a los delincuentes y asegura que según estudios internacionales los criminales reducen sus acciones cuando hay presencia de uniformados. Asimismo, asegura que realiza la propuesta porque los buses de TM y el SITP se han convertido en la columna vertebral de la delincuencia.
“Incrementar la presencia de la Fuerza Pública en Transmilenio, va permitir la disuasión de la acción delictiva.“No se puede desconocer que el uniforme es una representación legítima de autoridad que denota la preparación profesional de quien lo porta y, además, para el posible infractor es un motivo disuasor ya que éste podría inferir que los miembros de la Fuerza Pública repelerán el intento de robo, atraco o alteración del orden público, manifestó Palacios.
De acuerdo con el cabildante, en Bogotá hacen falta unas 9.000 unidades de la Fuerza Pública para cumplir con los estándares de Naciones Unidas. En Bogotá hay 221 policías por cada 100 mil habitantes, mientras las recomendaciones internacionales hablan de 300 policías por cada 100 mil habitantes.
Además del déficit de uniformados, otro de los aspectos que propicia la inseguridad en el transporte público es el rezago en cuanto a videovigilancia. Para Palacios, es aún muy precario el sistema de vigilancia dentro de los buses y estaciones, pues en todo el sistema hay sólamente 164 cámaras, repartidas en 131 estaciones.