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Tres cartas de los lectores

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Sobre la renta básica (I)

Si la renta básica viene acompañada de la eliminación de múltiples subsidios, la veo como una gran opción, pues al ser universal ya no se necesitarán ejércitos de burócratas para que esos recursos le lleguen a la población, y desde luego tampoco habrá espacio para la corrupción que se da en la intermediación. El tamaño de esta renta universal, para que sea sostenible, deberá ajustarse al tamaño de la economía, determinándola como un porcentaje del PIB o atada a algún impuesto específico, por ejemplo el IVA. Si los ricos son tan pocos como suele decirse, no habrá problema en entregarles la misma renta universal y, por el contrario, si habrá una gran ganancia en términos de libertad en las relaciones laborales, pues quien sienta que un salario no es el indicado estará en condiciones de rechazarlo y continuar buscando el que considere apropiado.

León Darío Correa Flórez.

Sobre la renta básica (II)

Estoy de acuerdo con la renta básica de emergencia que se propone en su editorial.

Pero considero que a El Espectador le falta hacer una investigación y un editorial respecto de las dificultades que pasan los profesionales independientes —abogados, ingenieros (de petróleos, civiles, mecánicos, industriales, electrónicos, de sistemas), economistas, administradores de empresas, psicólogos, médicos, etc.— con contratos de prestación de servicios u oficinas particulares, a quienes el Estado considera ricos o de clase media por el solo hecho de tener un título profesional, pero que debido a la pandemia fueron despedidos. Ahora, no tienen ingresos para pagar servicios, seguridad social ni la declaración de renta, no tienen seguridad alimentaria ni cómo seguir pagando su hipoteca.

A la fecha, el Estado no ha hecho una propuesta seria para esta clase de profesionales.

Orlando Lambraño.

¿Quimera?

En su más reciente columna, nos reitera Humberto de la Calle la necesidad de una coalición de centroizquierda, con programas predeterminados, para alejar a nuestro país de extremismos, y a mi mente vino, quién sabe a cuento de qué, un crucigrama dominical de El Espectador en el que la pista, para llenar escasos dos espacios, con sorna indicaba: “Izquierda unida, es un decir”. ¿Será posible dejar de ser idiotas útiles y ejecutar realmente la tarea planteada?

Michel Delgado Corredor.

Envíe sus cartas a lector@elespectador.com

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