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Kim Jong-il sabía que la muerte podía venir en cualquier momento. No importaba que la prensa oficialista, la única prensa en Corea del Norte, lo mostrara siempre radiante, invencible. Desde 2008 una apoplejía había minado su salud y los rumores sobre sus posibles secuelas lo acompañaban junto a otros que hablaban de su gusto por el coñac (algunos medios extranjeros aseguraban que al año gastaba US$700.000 en licor), por las películas de Elizabeth Taylor, la langosta, el caviar y sus zapatos de suela especial que reforzaban sus 1,60 metros de estatura.
Gozaba quizá de los mejores medios económicos en un país comunista que, según Naciones Unidas, tiene uno de los índices de pobreza más altos de Asia. Se calcula que en Corea del Norte, en los últimos tres años, han muerto más de dos millones de niños por desnutrición. Corea del Norte tiene un Producto Interno Bruto aproximado a los US$40.000 millones, de los cuales cerca del 30% se invierten en gasto militar.
Todo son cálculos y todo son aproximaciones, las cifras del país son escasas, con un gobierno en el que uno de sus atributos usuales es el hermetismo, con excepción de los asuntos castrenses: tiene uno de los cinco ejércitos más poderosos del mundo y desde comienzos de esta década puso en marcha un plan para construir su propio arsenal nuclear.
Kim Jong-il, heredero del fundador de la nación tras la Guerra de Corea, Kim Il-sung, preveía una muerte cercana y desde septiembre del año pasado promovió a su hijo Kim Jong-un como su sucesor. Lo erigió como el líder del Partido de los Trabajadores, el único en Corea del Norte, y lo ascendió al rango de general. Hasta entonces nadie conocía al hijo, a quien ubican en una edad cercana a los 30 años, una condición que hoy lo convierte en el gobernante más joven del mundo en disponer de un arsenal nuclear.
Kim Jong-un es el llamado a dar continuidad al modelo de comunismo estalinista que rige al país, con básicamente los mismos problemas que enfrentaba su padre. Además de la pobreza, el sucesor hereda las tensiones históricas con Corea del Sur y sus ensayos militares en llave con el ejército de Estados Unidos; la estricta observación de Washington, el apoyo de China y un ejército con cerca de 1,1 millones de soldados activos. Si a su padre, muerto de un infarto el sábado pasado a los 69 años, le gustaba Elizabeth Taylor, él parece ser un fanático de las películas de acción, en especial las protagonizadas por Jean Claude van Dame.
El país hasta ahora lo conoce porque Kim Jong -il decidió sacarlo del anonimato hace apenas un año. Únicamente se le pronostica larga vida por su juventud y un futuro en el que muy probablemente superará en tiempo los 17 años en los que su antecesor ocupó el poder.
Ahora es improbable pensar en que con la llegada de Kim Jong-un la política nacional va a dar un giro. De acuerdo con Human Rights Watch, Corea del Norte es uno de los lugares del mundo con mayor índice de represión, la ONG calcula que en los años del líder fallecido fueron asesinados no miles sino millones de inconformes. Corea del Norte bajo Kim Jong-Il ha sido un infierno de derechos humanos en la Tierra. Cuando asuma su mandato, Kim Jong-un debería romper con el pasado y poner los derechos humanos en primer lugar no en último”, expresó en un comunicado Kenneth Roth, director ejecutivo de Human Rights Watch.
Reacciones
Hugo Chávez Frías
Presidente de Venezuela
“Expreso mi más sincero pesar por la muerte del máximo líder de Corea del Norte, Kim Jong-il, y tengo la plena confianza en la capacidad de los norcoreanos de conducir su propio futuro hacia la prosperidad y la paz. Reitero la voluntad de seguir caminando junto a las naciones soberanas”.
Stephen Harper
Primer ministro de Canadá
“Conservaremos de Kim Jong-il el recuerdo del dirigente de un régimen totalitario que violó los derechos de la población norcoreana. Esperamos que su muerte permita a la gente emerger de seis décadas de aislamiento, opresión y miseria”.
Yoshihiko Noda
Primer ministro de Japón
“El Gobierno expresa sus condolencias luego del súbito anuncio de la muerte del presidente de Corea del Norte, Kim Jong-il. Debemos hacer esfuerzos para que esta muerte súbita no tenga consecuencias negativas para la paz y la estabilidad de la península coreana”.
Dimitri Medvédev
Presidente de Rusia
“La República Popular Democrática de Corea es nuestra vecina. Tenemos con ella relaciones de amistad. Y, desde luego, esperamos que la pérdida que ha sufrido el pueblo amigo con la muerte del presidente Kim Jong-il no afectará al desarrollo de nuestras relaciones de amistad”.
Jay Carney
Portavoz de la Casa Blanca
“El presidente Barack Obama fue informado de la muerte del caudillo de Corea del Norte, Kim Jong-il y el Gobierno de EE.UU. observa la situación en la región. Seguimos comprometidos con la estabilidad en la península de Corea y la libertad y seguridad de sus aliados”.