Publicidad

Las mentiras de las Farc

Mario Fernando Prado
06 de diciembre de 2012 – 06:00 p. m.

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

/

¿Es posible negociar cuando una de las partes dice mentiras? Esta pregunta se la deben estar haciendo muy para sus adentros desde el presidente Santos hasta su comisión negociadora —y todo el pueblo colombiano—, que deben tragarse un sapo más en aras de la ansiada paz.

Es casi imposible confiar en una contraparte que no sólo miente, sino que se contradice en un tema tan importante como dramático como es el de los secuestros. Y es que mientras la guerrillera Sandra Ramírez —quien fuera la primera dama de Tirofijo— expresó “sí, nosotros tenemos prisioneros de guerra y los vamos a entregar pero que el Estado nos devuelva a los nuestros que están en las prisiones”, el guerrillero Rodrigo Granda saltó de inmediato a desmentirla asegurando que “las Farc pueden garantizarle al país que no tienen prisioneros de guerra”, aseveración que respaldó el otro guerrillero, Jesús Santrich, al manifestar que se trató de “una ligereza o un resbalón en el lenguaje de Ramírez”, palabras que, de vivir Tirofijo, le habrían costado la vida a tan cínico personaje.

Varias ONG aseguran que los plagiados por la narcoguerrilla serían más de 80, cifra en la que concuerdan la fundación País Libre, la organización Los que Faltan e incluso el glorioso Ejército Nacional. Lo dicho pues por la camarada guerrillera no es una ligereza, como lo corroboró Granda, quien agregó que “puedo dar fe de que eso es así”, porque quién más que ella para estar bien informada.

Semejantes declaraciones encendieron otra vez las esperanzas de los familiares de los secuestrados, a quienes de nuevo la narcoguerrilla coloca como trompos quiñadores y se burla de su dolor y desespero. ¿Hay derecho a que se manipule de esta manera a miles de compatriotas que saben que sus seres queridos fueron secuestrados e ignoran su suerte, su paradero, y si viven o no?

Razón le asiste al ministro de Defensa cuando subraya —refiriéndose a las Farc— que “son tantas sus mentiras y engaños que ya nadie les cree”. Difícil, muy difícil, estar en una mesa de negociación en la que no se muestran las cartas o éstas están marcadas. Así, hasta el más hábil jugador de póquer sale perdiendo.

Conoce más

Temas recomendados:

 

Comentarios
Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación

Inscríbete a nuestros newsletters

Lo bueno que es estar informado y de una manera diferente desde tu correo electrónico.

Selecciona los newsletters que quieres recibir
Al inscribirte, aceptas nuestros T y C y nuestra Política de privacidad.
Infórmate rápido