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Hace un par de meses, era muy poco probable que alguien pensara que Eva Kaili, vicepresidenta del Parlamento Europeo, viviera entre bolsas de efectivo escondidas en su casa en Bruselas. Durante un buen tiempo, esta griega, de 44 años, fue considerada la nueva estrella en ascenso de la Eurocámara, catapultada a la fama por el éxito que tuvo con el partido socialdemócrata de Grecia, el Pasok-Kinal. Todo cambió el fin de semana.
El sábado, en una escena sacada de una película de mafias y estafas dirigida por Scorsese o Spielberg, Kaili fue detenida por corrupción y blanqueamiento de capitales. Su padre también fue arrestado mientras huía con sacos de efectivo. Tenían, por lo menos, unos 600.000 euros que provenían presuntamente de coimas. Impensable en su momento, pero nada sorpresivo sobre el papel, dada la facilidad que hay en el sistema de la Eurocámara para que entre un soborno del extranjero. ¿Por qué era tan fácil que algo como esto sucediera?
La Eurocámara manchada y Catar salpicado
Primero lo más importante: la captura de Kaili. Una investigación belga señaló que un país del Golfo sobornó o intentó sobornar a funcionarios del Parlamento Europeo, entre los que estaba la vicepresidenta, con el objetivo de influir en la toma de decisiones. Además de Kaili, quien es la funcionaria de mayor rango detenida hasta el momento, también fueron arrestados el ex eurodiputado italiano, Pier-Anotnio Panzeri, y el secretario de la Confederación Sindical Internacional (CSI), Luca Visentini, también italiano. Aunque no se mencionó a Catar propiamente, los medios internacionales apuntan a que la investigación hablaba del gobierno en Doha.
Según la pesquisa, los sobornos también estaban dirigidos a limpiar la imagen de Catar, lo que explicaría el tono de las palabras de algunos funcionarios como Kaili. El pasado 21 de noviembre, la vicepresidenta de la Eurocámara se despachó en elogios para los cataríes, hoy organizadores de la Copa Mundial de Fútbol de la FIFA.
“Catar es líder en derechos laborales. Se comprometieron con una visión por elección y se abrieron al mundo. Todavía algunos aquí están llamando a discriminarlos. Los intimidan y acusan a todos los que les hablan o se involucran (con ellos) de corrupción. Nos ayudaron y son negociadores de paz, son buenos vecinos y socios. Ya lograron lo imposible”, dijo Kaili.
Estas declaraciones llegaron luego de las muchas acusaciones de maltrato contra la población migrante en Catar durante el desarrollo de obras para la celebración del Mundial de Fútbol. El italiano Visentini, de la CSI, también recalcó en la última semana los esfuerzos que había hecho Catar en materia de derechos de los 2.5 millones de trabajadores migrantes en Catar, quienes constituyen casi el total de la fuerza laboral en ese país y se ven enfrentados a políticas que permiten el abuso.
Catar ha dicho que no tiene conocimiento de una investigación.
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Lagunas y más lagunas
Para el grupo anticorrupción Transparencia Internacional, lo que ocurrió en la Eurocámara el fin de semana no es un “incidente aislado”. Michiel van Hulten, director de esta organización, “durante muchas décadas, el Parlamento ha permitido que se desarrolle una cultura de impunidad, con una combinación de reglas y controles financieros laxos y una falta total de supervisión ética independiente (o de hecho ninguna). Se ha convertido en una ley en sí misma”.
Era cuestión de tiempo para que se descubriera un escándalo de este tipo dadas las lagunas en el sistema. El principal problema radica en las normas sobre el cabildeo. El cabildeo, según la Unión Europea, es toda actividad que se lleva a cabo con el fin de influir directa o indirectamente en la implementación de políticas y decisiones de las instituciones de la UE, como la Eurocámara. Es por esto que se crearon algunas reglas para combatirlo, como el registro de transparencia, un sistema de datos en el que se informa sobre los cabilderos y las actividades de cabildeo que se realizan, como reuniones entre eurodiputados y otros agentes.
Este sistema de registro, en el que se anotan las reuniones que tienen los funcionarios, tiene una gran laguna: los terceros países quedan exentos, por lo que, si una misión diplomática se reúne con funcionarios del Parlamento para presionar al bloque de alguna manera, no es necesario que ese evento se registre. Sin embargo, si un tercer país está representado por personas jurídicas, oficinas o un intermediario, la representación debe registrarse, aunque no todo el personal de la UE sigue las mismas pautas de registro.
“Invocando la idea de la libertad de mandato, los eurodiputados se han opuesto en general a registrar sus reuniones, Ahora existe una norma según la cual, por ejemplo, los ponentes en el Parlamento deben registrar sus reuniones con los cabilderos, pero esta regla se aplica de manera muy desigual”, le explicó Emilia Korkea-aho, profesora de educación europea, estudios de derecho y legislación en la Universidad de Finalndia Oriental, a Euronews.
Alberto Alemanno, profesor de Derecho de la UE en la Escuela de Estudios Superiores de Comercio de París, explica que el Parlamento es la única institución que no tiene reglas impuestas a sus representantes y las que están escritas tienen una aplicación muy débil. Así, básicamente, una cuarta parte de los trabajos secundarios están expuestos a un conflicto de interés.
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¿Terremoto político?
Los expertos coinciden en que este podría ser el caso más grande de presunta corrupción en el Parlamento y el más impactante hasta ahora. Aunque es muy pronto para medir si este escándalo tiene implicaciones electorales, ya se observaron las primeras repercusiones en la comunidad europea. El presidente húngaro, Viktor Orbán, se burló del Parlamento con un meme, luego de recordar la postura que este ha adoptado frente a su país, a quien acusó de ya no ser una democracia. Esto marca las primeras fricciones en Europa tras el escándalo.
La revelación del escándalo llega además en un momento clave: esta semana, la Eurocámara tenía prevista la votación sobre una medida que permitiría a los ciudadanos de países del Golfo acceder a la UE sin visa. Con la investigación sobre Kaili todavía en curso, es probable que el proyecto, en caso de ser aprobado, sea devuelto al Comité de Asuntos Exteriores del Parlamento.
Ante este catastrófico escenario y la pérdida de credibilidad, la presidenta de la Comisión Europea, Urusla von der Leyen, dijo que es necesario que se adopten las mismas reglas en todas las instituciones europeas y que no se permitan exenciones. Por eso, la funcionaria pidió que se revisen las reglas del registro de transparencia y de que se establezca un organismo de ética independiente para investigar todos los asuntos sobre el cabildeo.
“Necesitamos normas jurídicamente vinculantes y su aplicación creíble. En otras palabras, el registro debería ser obligatorio. También debería reforzarse la aplicación de las normas. Todos los funcionarios de la Comisión y todos en el Parlamento (no solo los relatores) deben registrar sus reuniones. La aplicación debe, nuevamente, fortalecerse”, dijo Korkea-aho.
Daniel Freund, eurodiputado alemán que se ha mostrado consternando por el escándalo, ha defendido la idea de que los eurodiputados revelen y registren sus reuniones con representantes de gobiernos extranjeros para que el sistema sea más transparente y pueda darse un mayor control a los nexos con el exterior.
El otro sacudido tras el escándalo es el movimiento sindical internacional. Las posturas del presidente Visenti, también inmerso en el escándalo, contrasta mucho con las de su predecesor, Sharan Burrow, quien sí había adoptado una postura más rígida frente a los cataríes, exigiendo que se comprometieran a impulsar reformas laborales en el país. La Confederación Internacional de Organizaciones Sindicales Libres, que preside Visenti, también necesita una reforma para mejorar los mecanismos de ética y así luchar contra los casos de conflicto de interés o corrupción al interior del movimiento.
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