Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
La sensibilidad religiosa de los musulmanes está gravemente herida después de que la municipalidad de Jerusalén, Israel, decidiera cerrar el Puente de los Mugrabíes, la rampa por donde millones de visitantes no musulmanes acceden diariamente a la Explanada de las Mezquitas, el tercer lugar santo del islam después de La Meca y Medina.
Para Hamás —el movimiento islamista que controla la Franja de Gaza—, el cierre de la rampa es una “declaración de guerra religiosa contra los lugares santos musulmanes de Jerusalén”. La Autoridad Palestina, que gobierna Cisjordania, también condenó la medida y dijo que es una más de las agresiones que obstaculizan sus esfuerzos internacionales por llegar a un acuerdo de paz.
La rampa, que conduce desde el Muro de los Lamentos, principal sitio de peregrinación de los judíos, hasta la Explanada de las Mezquitas, donde se ubican Al Aqsa y el Domo de la Roca, fue cerrada y será demolida por orden de la municipalidad israelí de Jerusalén, sin coordinación con el Waqf, la autoridad que administra los lugares sagrados del Islam. Los israelíes argumentan que el carácter inflamable de la estructura pone en peligro a los visitantes. Sin embargo, desde 2004 no se han presentado complicaciones en la vía de acceso.
Hamás llamó a todo el pueblo musulmán a manifestar su indignación y afirmó que el cierre es una estratagema israelí para dañar los cimientos de Al-Aqsa. A través de su página web responsabilizó a las autoridades de Israel de las manifestaciones y hechos violentos que puedan desencadenarse. También hizo un llamado a la Liga Árabe y a la Organización de la Conferencia Islámica para que tomen medidas urgentes al respecto.
El hecho se da justo cuando crecen las tensiones entre israelíes y palestinos por el anuncio de la ampliación de un asentamiento judío en el distrito palestino de Belén. El subsecretario general para Asuntos Palestinos de la Liga Árabe, Mohamed Sobeih, llamó al Cuarteto para Oriente Medio (Rusia, ONU, UE y EE.UU.) a que intervenga, y aseguró que la decisión de Israel es, al tratarse de una ocupación, “una violación al derecho internacional”.