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Bobby Fischer: Un hombre eternamente en jaque (I)

Ajedrecista, obsesivo, paranoico, solitario, indescriptible, Robert James Fischer, como decía su documento de identidad, fue una de los personajes icónicos del Siglo XX. Transformó un juego de mesa en un espectáculo con tintes de guerra. Esta es la primera entrega de la historia de su vida.

Bobby Fischer quería jugar ajedrez. Su primer juego se lo había regalado su hermana Joan, a finales de los 40, cuando él apenas tenía seis años. Él quería ser campeón del mundo. Sólo eso.
Bobby Fischer quería jugar ajedrez. Su primer juego se lo había regalado su hermana Joan, a finales de los 40, cuando él apenas tenía seis años. Él quería ser campeón del mundo. Sólo eso.
Foto: Bundesarchiv
Fernando Araújo Vélez

Por Fernando Araújo Vélez

De su paso por los diarios “La Prensa” y “El Tiempo”, El Espectador, del cual fue editor de Cultura y de El Magazín, y las revistas “Cromos” y “Calle 22”, aprendió a observar y a comprender lo que significan las letras para una sociedad y a inventar una forma distinta de difundirlas. fernando.araujo.velez@gmail.com
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