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Medio centenar de ciudades rusas acogerán este sábado multitudinarias manifestaciones por parte de decenas de miles de rusos descontentos con el resultado de las elecciones parlamentarias del pasado domingo, en donde el partido del primer ministro, Vladimir Putin, y el presidente, Dimitri Medvédev, ganaron, pero perdió la mayoría. “El movimiento de protesta tiene futuro. No protestan porque tengan hambre, sino porque los privaron de sus derechos fundamentales”, aseguró Ludmila Alexéyeva, veterana activista desde tiempos de la Unión Soviética.
Según informa el grupo creado en Facebook, más de 30.000 personas han expresado su deseo de acudir a la manifestación antigubernamental en Moscú, que podría ser la más numerosa que se recuerda en este país desde los años noventa del siglo pasado. En Rusia no se había visto nada igual desde los tiempos de la Perestroika, cuando las ansias de libertad aplacaban el hambre y la escasez de los alimentos más básicos, y cualquier motivo era bueno para que cientos de miles de personas se echaran a la calle.
La oposición no parlamentaria, la principal fuerza tras el movimiento Rusia sin Putin de días recientes, había celebrado innumerables protestas en los últimos años, pero nunca había congregado más de unos centenares de seguidores. “Es una nueva generación que está harta de la corrupción y del monopolio del poder por parte del partido en el Kremlin”, dijo Alexéyeva. Una revolución popular, aún siendo de terciopelo, es la peor pesadilla de Putin y Medvédev, que acusan a Occidente de financiar a ONG para desestabilizar la situación política interna de Rusia, justo cuando se cumple el vigésimo aniversario de la caída de la Unión Soviética.