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La terminación de un contrato crucial de suministro de gas entre Israel y Egipto, ha colocado de relieve las preocupaciones de que la relación entre ambos países esté siendo víctima de la turbulencia que atraviesa el mundo árabe.
El domingo, la Compañía Egipcia de Gas Natural les dijo a sus socios israelíes en Gas del Mediterráneo Oriental, una empresa conjunta de Israel y Egipto, que detendrían los suministros por una disputa de pagos. Tanto los funcionarios israelíes como los egipcios insistieron ayer en que la cancelación obedece a una disputa comercial entre compañías privadas.
“No vemos esta interrupción del gas como algo que nazca de desarrollos políticos”, dijo Benjamin Netanyahu, el primer ministro de Israel. “De hecho es una disputa comercial entre compañías de Israel y de Egipto”. Sin embargo, el malentendido se originó al tiempo que crecen las tensiones entre los dos países.
“Ésta es una disputa comercial, pero el trasfondo sobre el que está aconteciendo es muy volátil. Sabemos que el acuerdo de gas no es conocido entre el público de Egipto, como otras situaciones entre Israel y esta nación”, dijo un funcionario israelí.
Mohamed Shuaeb, director de la Compañía Egipcia de Gas Natural, ha insistido en que la decisión de terminar el acuerdo no ha sido política. Sin embargo esta afirmación, de la que han hecho eco otros funcionarios, hasta ahora no ha hecho nada por acallar la especulación de que la decisión se tomó con la aprobación tácita del Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas.
El acuerdo para el suministro de gas durante 20 años firmado en el 2005, fue una de las señales más visibles y lucrativas de la cooperación entre Israel y Egipto. No obstante, aunque fortaleció la paz entre los vecinos, el acuerdo fue muy impopular entre los egipcios, que rechazaban el trato que Israel les daba a los palestinos.
Desde el año pasado, el tubo que carga el gas por el Sinaí ha sido volado al menos 14 veces por grupos militantes, lo que coloca de relieve el poco control sobre el orden público que hay en la península. Los ataques causaron graves interrupciones en el flujo del gas egipcio, que antes de la interrupción representaba el 40% de las necesidades de gas natural de Israel.
Los recortes, y la consecuente decisión de Israel de no pagar durante las interrupciones, también generaron una disputa legal entre los socios de la empresa conjunta, lo que eventualmente desencadenó el fin del tratado por parte de Egipto.
Zvi Mazel, un ex embajador de Israel en Cairo, dijo que la decisión de Egipto de terminar el acuerdo había sido un golpe estratégico a la relación. “Cuando lo detienes estás propinándole un golpe a nuestra economía a un nivel estratégico”, dijo. Samir Radwan, un ex ministro de finanzas de Egipto, sugirió que el acuerdo pudo haber sido una víctima de la lucha política interna entre las fuerzas armadas de Egipto y una clase emergente de islamistas políticos.
“Los islamistas tienen una agenda legislativa para obtener popularidad luego de que la gente perdió la fe en ellos”, dijo Radwan. Sugirió que los militares permitieron la maniobra para restar poder a los islamistas. “De lo contrario, no entiendo cómo pudo haberlo permitido el consejo militar”, dijo.
Mazel hizo algo similar al sugerir que el consejo militar de Egipto pudo haber querido darle un ‘regalo’ a la Hermandad Islámica, el grupo islamista que controla el parlamento. Advirtió que Israel todavía tenía un buen diálogo con el consejo militar de Egipto, en especial cuando se trata de la seguridad en el Sinaí. Pero, añadió, “las relaciones con Egipto no están en su mejor momento”.