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Las últimas administraciones se han dejado una incómoda herencia: el Sistema Integrado de Transporte Público (SITP) y todos sus líos. Cada una ha planteado diferentes estrategias para sacarlo a flote, pero con poco éxito. Ahora se pondrá en marcha, para inyectarle recursos, el denominado “parqueo en vía”, el cual quedaría listo en los próximos días.
La iniciativa surgió en medio del afán por conseguir recursos para el SITP, que, debido a los líos en su implementación y con las rutas, y a la baja demanda, que ha llevado a la quiebra a algunos operadores, ha dejado un multimillonario hueco en las finanzas de la ciudad que, según el último registro, alcanza los $575.000 millones, todo un hoyo negro si se tiene en cuenta que en seis años se han destinado $3 billones para tratar de sanearlo.
Ante esto la actual administración (que recibió ese hueco en casi $710.000 millones) presentó un conjunto de propuestas que apuntaban a generar recursos adicionales con el fin de disminuir la brecha. Sin embargo, la mayoría de ellos se hundieron, como la sobretasa a la tarifa de parqueaderos o la de cobrar por evitar el pico y placa.

Su objetivo es simple: aprovechar algunas calles donde muchos parquean gratis hoy e implementar un sistema de estacionamientos inteligentes con el que los conductores tendrán que pagar mediante aplicación móvil o dispositivos electrónicos instalados allí. En principio serán 46 puntos en siete localidades. Los conductores tendrán que pagar entre $34 y $132 por minuto, según el vehículo y la demanda de transporte público.
Con este dinero, además de aportar al SITP, se busca mejorar el servicio de parqueo y evitar el mal uso del espacio público. Hoy existen en Bogotá 179.000 cajones de estacionamiento en establecimiento privado. Según el estudio de la administración, la idea es habilitar 20.000 en vía, que operarán 14 horas durante 288 días del año.
La proyección más optimista, con una tarifa promedio de $80 el minuto y un 85 % de ocupación, indica que este nuevo negocio recaudaría $329.000 millones anuales. Aunque parece una cifra considerable si todo fuera para el sistema, la realidad es otra. Como la operación se entregará mediante el sistema de concesión, solo los excedentes que haya después de restar las inversiones y los gastos se destinarán al SITP.
Eso sí, según documentos de la administración, los excedentes no pueden ser inferiores al 10 % del recaudo. Es decir, de cumplirse las proyecciones, anualmente se estarían transfiriendo mínimo $32.000 millones, menos del 5 % del hueco que hoy tiene el sistema.
Por eso esta idea, señalan algunos, puede tener mejor sustento si se mira desde lo urbanístico, pues para cerrar definitivamente ese hueco se debe recurrir a otras estrategias. Para Darío Hidalgo, director de la Fundación Despacio, “el proyecto es más por un ordenamiento urbano, pues estos estacionamientos permiten darles mayor uso a zonas que tienen actividades comerciales. Sin embargo, los costos se irán en equipamiento y tecnología. Hay que buscar recursos para cerrar ese déficit con una gestión económica para desincentivar el uso de los vehículos”.
De acuerdo con Fernando Rojas, este plan puede ayudar, pero de ninguna manera resolverá el problema de fondo: los contratos de operación. “Si no se renegocian los contratos con los operadores, que permitan que avance el sistema y se siga con la misma tarifa, ese hueco seguirá creciendo. Estamos entrando en una espiral que pondrá en riesgo las finanzas de la ciudad”.
En esto coincide la concejal María Fernanda Rojas, de la Alianza Verde, quien agrega que es importante crear un paquete completo de medidas. “Si no hay un paquete integral, lo que harán es dar palos de ciego. En lugar de ponerse a mejorar la calidad del servicio se han planteado medidas desconectadas, así que, por más que se cobre el parqueo en vía, si no hay un plan de mejoramiento para el SITP el déficit seguirá aumentando”.
El proyecto aún está bajo observación, pero el Distrito espera que esta semana quede en firme. No obstante, una de las justificaciones para poner a andar la iniciativa se cae al evidenciar que para tapar el hueco del SITP es necesario algo más que seguirle inyectando dinero.