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El sábado 5 de febrero de 2011 Alicia Díaz cumplió la cita que el Ministerio de Agricultura había acordado en María La Baja, Bolívar, para restituir los predios a 93 familias de la comunidad de Mampuján; familias que fueron despojadas de sus tierras el 10 de marzo de 2000 por paramilitares del bloque Héroes de los Montes de María.
Según Acción Social, 3’771.748 hectáreas han sido abandonadas en el país como consecuencia del conflicto armado. En la primera etapa del programa de restitución de tierras, que empezó el pasado octubre y finalizará en abril, el Gobierno espera devolver 312.000 hectáreas a las víctimas del desplazamiento forzado; 130.487 familias se verán beneficiadas.
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“ ‘Guerrilleros hijueputas’, gritó un hombre de camuflado que estaba en la sala de la casa. Eran las 6:00 p.m., pero él pudo haber entrado a cualquier hora porque en Mampuján dormíamos con las puertas abiertas”, aclara Alicia Díaz, quien intenta poner en orden las imágenes que durante 10 años rondaron su cabeza, las mismas que un día decidió olvidar para alcanzar la paz que alcaldes y gobernadores prometieron muchas veces y jamás cumplieron. “Yo me dije para mis adentros: nos mataron”.
“¿Usted no sabe lo que les pasó a los del Salado? ¿Quiere que le pase lo mismo?”, le preguntaron. “No sé, no ve que yo no soy de allá”, respondió Alicia, quien estaba sola en la casa. “Ah, entonces ya sabrás lo que te va a pasar por guerrillera”, aseveró el bandido a la señora de 70 años.
A empujones, Alicia y demás habitantes fueron llevados a la plaza. Cuando llegó se encontró con su esposo, Humberto López, y dos hijos. “Allá buscaron hasta debajo de las faldas al tal guerrillero, pero cómo lo iban a encontrar si ellos estaban en el monte, no en el pueblo”.
Los paramilitares no encontraron a quien buscaban y dijeron que mañana no sería tarde para morir si continuaban en aquel pueblo, apegados a sus casas y sus cultivos. Más tarde aparecieron quienes compraban las tierras a menos de $300.000 la hectárea.
Unos habitantes se desplazaron para Cartagena, Sincelejo, Barranquilla, de ahí para otro lado y así, hasta que hace menos de tres años algunos decidieron regresar y con su esfuerzo económico levantaron casas en Rosas de Mampuján, una tierra de empuje ahora hecha de las espinas del desarraigo.
Alicia tuvo 30 hectáreas. Le restituyeron sólo el área que ocupaba su casa en la finca. Las otras se presume que están dentro de las 540 que el Gobierno está negociando para comprar, y que hoy les pertenecen a 12 empresas. Ella dice que lo restituido “es como un regalo de Dios”, que le llegó justo el día en el que cumplía sus 80 años.