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En China la inflación al consumidor aumentó ligeramente en marzo, lo que redujo el espacio de maniobra a los funcionarios para relajar las condiciones monetarias, con el fin de darle un impulso a una economía que desacelera, a pesar de que el alza en los precios parece estar bajo control.
Según cifras oficiales que se hicieron públicas ayer, el índice de referencia de precios al consumidor aumentó en marzo pasado 3,6% con respecto al año anterior, en gran medida por precios más altos en comida y energía.
Esto fue más que el incremento de 3,2% que arrojó el índice en febrero, pero muy por debajo del aumento de 4,5% de enero, y también menos que la cifra promedio de 3,8% para los primeros tres meses del año. La baja cifra de febrero se debió, sobre todo, al efecto de distorsión que tuvo el festivo del Año Nuevo Lunar Chino, que usualmente acontece en esta época del año.
Los analistas también dijeron que la inflación sigue siendo una preocupación para los funcionarios chinos, que están cautelosos en torno a liberar demasiado pronto la política monetaria.
“Pensamos que las cifras de inflación de hoy probablemente impidan que el banco central relaje su política monetaria en el corto plazo. Creemos que los pronósticos económicos seguirán inclinados hacia la cautela”, manifestó Liu Ligang, economista del banco ANZ.
Las persistentes alzas de precio han estado desacelerando de forma constante desde julio, cuando el índice de precios al consumidor alcanzó 6,5%, el pico más alto en los últimos tres años, como respuesta a las maniobras para reducir los préstamos del banco y detener el boom en el mercado inmobiliario.