Publicidad

Del temblor al huracán Irene

Se pronostica que este sábado a medio día Irene llegará a Carolina del Sur con una intensidad similar. Sus efectos se sentirán en toda la Costa Este, la misma afectada por el temblor, la ciudad de Nueva York incluida.

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

/

No sé que hubiera sentido ni pasado si me coge el temblor de tierra en la cúspide del monumento a George Washington, un obelisco en mármol, granito y piedra arenisca que se levanta 170 metros sobre la superficie, y en la cual estuve el día anterior. Tampoco en alguno de los museos, ni al frente de la Casa Blanca, donde se ordenó una evacuación preventiva después del movimiento telúrico que sacudió la capital de los Estados Unidos y gran parte de su Costa Este. Las evacuaciones aquí son cosa seria: se da la orden, se repite una y otra vez por un oficial que se para al frente de cada persona con su altavoz y que hace las señas inequívocas de que debe abandonarse el lugar. A los dos o tres minutos aparece la patrulla y decenas de policías repiten la orden y la seña. Me tocó una evacuación en la playa de Lowes, condado de Sussex, Bahía de Delaware, donde los salvavidas no tuvieron compasión hacia un grupo de 5 colombianos y cientos de turistas que fuimos a conocer “El Primer Pueblo, del Primer Estado”, llamado así porque fue el primer asentamiento holandés en el Estado de Delaware, y éste fue el primer estado que firmó la Constitución de 1776. El temblor tampoco me cogió en el centro de Manhattan, donde los rascacielos infunden algo de miedo y el fantasma de un acto terrorista está siempre presente. Estaba de regreso, en el confort hogareño y entre el desorden que sigue a todo viaje. Mi esposo lo sintió desde los primeros segundos. En mi caso, primero vi el movimiento de los cuadros y de las figuras de los armarios, y solo al final sentí la vibración del piso, similar a la que se siente cuando pasa el Metro, especialmente en las estaciones elevadas. No tuve miedo a pesar de tener conciencia de los 24 pisos encima de mí y permanecimos en calma, a la espera de la confirmación oficial que tardó 10 minutos en la radio y casi 20 en la televisión. En Nueva York, la mayoría de la gente no se dio cuenta y el gran alboroto lo ocasionaron los medios preguntándole a todo el mundo que estaba haciendo y que pensó. Washington DC está mucho más cerca del epicentro, se sintió con mayor intensidad y muchos sitios fueron evacuados, lo que acrecienta el temor. Pero hoy, leída la prensa, no encuentro la relación entre este temblor y el del lunes en Colorado, y la que podría tener con el huracán Irene que se aproxima. Ni la que debiera hacerse con el cambio climático. El temblor en Colorado El Estado de Colorado, con su mezcla de montañas y llanuras, está sobre un terreno sísmicamente estable. Pero en el área alrededor de la ciudad de Trinidad si hay una zona que tiene una pequeña falla y de cuando en cuando se siente un movimiento de baja intensidad. Por eso el de este lunes 22 de agosto de 2011, 11:46 de la mañana, con una magnitud de 5,3 y un epicentro a unos catorce kilómetros de dicha ciudad, preocupa a los expertos. Así lo declaró Julie Dutton, un geofísico del Centro de Información de Terremotos Nacional en Golden, Colorado, al New York Times. En especial porque no ha sido el primero en la región, y fue muy similar a dos que se produjeron en 1967, de 5.3, y 1973, de 5.7, ambos recientemente asociados los explosivos y a las perforaciones que se hacen en la zona. El temblor tuvo su epicentro en un pueblo minero del Estado de Virginia que según el censo del 2000 solo tiene 424 habitantes, y que antes se llamaba Tolersville. Su nombre cambió en 1902, cuando se descubrió oro y otros minerales. A partir de ese año lo llamaron Mineral y se convirtió en el centro de mayor actividad minera en el Condado de Louisa, Virginia, con 15 minas de oro en un área de 3 km. La fiebre del oro terminó en los 20s, cuando se empezó la minería a cielo abierto en el Estado de Lousiana, que se considera más barata y rápida, importando poco que sea la más dañina y a la más contaminante. En los 70, los habitantes de Mineral pasaron a explotar con intensidad las otras minas de su pueblo, las de pirita, azufre y plomo. Hasta casi agotarlas. En mi desconocimiento sobre el tema, sospecho que hay una relación entre estos temblores con la actividad minera del pasado y del presente en estos epicentros. Y, sin que me guste anticipar tragedias, pienso en las numerosas exploraciones y explotaciones mineras en curso en Colombia. Los daños En Washington y Nueva York fueron pocos y de menor cuantía y la mayoría de las evacuaciones se hicieron por prevención. Pero en Mineral muchas casas, negocios y edificios públicos tuvieron daños, algunos severos: muros derrumbados, vidrios rotos, porcelanas y cuadros quebrados, tarjaduras en los muros y los techos. Lo peor: los temblores continúan, aunque de menor intensidad. Los pobladores de Mineral están preocupados, como lo declaró al NYTimes Edwin Keller, de 60 años, quien creció en el pueblo, donde fue jefe de Bomberos y alcalde por 12 años. No solo porque los movimientos continúan, sino porque la Central Eléctrica del Norte de Santa Ana, una planta nuclear, queda a 8 millas (12.875 Km) de Mineral, y fue cerrada como medida de prevención. Con el desastre del Japón en mente, el desempleo en la zona, y la declaración de las compañías diciendo que nadie tiene cobertura de seguros para temblores ni para los eventos relacionados, tienen razones de sobra para no dormir tranquilos. El huracán El Huracán Irene, clasificado como categoría 3, golpeó Las Bahamas con vientos de 185 Km por hora y olas de 3.3 metros. Se pronostica que este sábado a medio día llegará a Carolina del Sur con una intensidad similar. Sus efectos se sentirán en toda la Costa Este, la misma afectada por el temblor, la ciudad de Nueva York incluida. Por todas partes hay preparaciones en marcha para sortear lo peor, y esperanzas de que no ocurra una gran tragedia. En menos de una semana, dos eventos naturales graves en la misma zona geográfica. ¿Casualidad? ¿Tragedia natural a todas luces inevitable? No tengo respuesta. Solo sé que no es ni será el fin del mundo ni es un castigo divino. Y solo sospecho que el azote a que sometemos la naturaleza y el cambio climático que estamos provocando, tienen mucho o todo que ver con esto, así la gran prensa no lo mencione. Nota. No me pondré a especular ni a investigar sobre el tema. Mientras me preparo para recibir el impacto del posible huracán, iré organizando mis notas para escribir sobre Washington, su historia e importancia, mucho de ello aprendido en este corto viaje. Espero me acompañen en la lectura. Como siempre han hecho y como siempre les agradeceré. Por Elsa Tobon, colaboradora de Soyperiodista.com

Temas recomendados:

 

Comentarios
Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación

Inscríbete a nuestros newsletters

Lo bueno que es estar informado y de una manera diferente desde tu correo electrónico.

Selecciona los newsletters que quieres recibir
Al inscribirte, aceptas nuestros T y C y nuestra Política de privacidad.
Infórmate rápido