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Canciones desde el Yin

El tercer álbum de la artista está conformado por 18 temas en los que participan Jiggy Drama, Herencia de Timbiquí, Serko Fu y La Bermúdez.

 Naty Botero realizó su tercer disco desde la independencia. / Archivo particular
Naty Botero realizó su tercer disco desde la independencia. / Archivo particular

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Naty Botero anda por la vía de la espiritualidad, pero al mismo tiempo cree que por medio del cuerpo puede lograr ese estado ideal. Para ella esta contradicción es una alimento que la nutre de adentro hacia afuera y le ayuda a componer canciones, una actividad que realiza casi de manera frenética. Durante la gestación de su tercer disco, que acaba de lanzar en Colombia y que se distribuirá bajo el nombre de Coraje, valoró mucho más su condición femenina, y esa posibilidad se la dio el trabajo desde la orilla de la independencia.

La artista se concentró en el ejercicio de escribir sin pudor y guardó las ganas exacerbadas de incrementar las ventas. Naty Botero cree que lo femenino y lo masculino están en perfecta comunión. Sin embargo en este álbum hay un poco más del yin que del yang. La ambición le viene más de la parte masculina que maneja tan bien desde su interior, así que reprimió sus ansias de conquista y prefirió canalizar sus energías para sentir, para expresarse y estar a gusto con ella misma. Por eso este registro, según sus palabras, es la creación más femenina que ha realizado.

“Creo que todo esto es en parte rebeldía. Crecí en un mundo judeo-cristiano, completamente católico, apostólico y romano, y toda mi familia es así, hay misa todos los domingos, la masturbación es un pecado… La mujeres ahora podemos ser como queremos ser. Entonces para mí eso fue experimentar con toda esta parte sexual, porque soy muy fuerte, no me da pena nada. Me gusta explorar el lado erótico y sexual que tiene la vida”, dice Naty Botero, quien en esta producción discográfica canta en español, inglés y francés.

Coraje fue presentado esta semana. Sin embargo, ya tenía algunos temas consolidados en Colombia y en algunos países de América Latina. El camino comenzó con la versión de Amor de mis amores, composición de Enrique Dizeo cuyo título real es Que nadie sepa mi sufrir, un tema grabado y producido en México. Después apareció en el panorama Sexo que sana, en la que Naty Botero cuenta con la colaboración de Jiggy Drama. Luego el turno fue para Manifiesto de amor, creación inspirada en su etapa actual y caracterizada por el entorno de la Sierra Nevada de Santa Marta, lugar en el que vive desde hace algunas temporadas.

“Después de los primeros sencillos queríamos que apareciera en escena el tema Jálame el pelo, y la razón es muy sencilla. Yo quería que la gente volviera a decir: ‘Bueno, ¿la Naty de Te quiero mucho dónde está? ¿Dónde está esa Naty jocosa, divertida?’. Por eso lanzamos Jálame el pelo, pero realmente no quiero que el disco se vea como que sólo hay ese estilo de canciones sino que hay de todo. Ese tema es rebelde y a mí me encanta la rebeldía, y siento que ahí también estoy invitando a la gente a que vuelva a ser niño, volvamos a jalarnos el pelo y no tener tantos pudores y tantas cosas que no nos dejan ser libres”, comenta la artista que debutó en el mercado en 2006 con el registro Naty Botero y tres años más tarde publicó Adicta.

Las 18 canciones que integran Coraje son una colección de experiencias vividas por la artista en muchos rincones de Iberoamérica. De ahí que sean diversas y que incluyan ritmos latinos, propuestas acústicas y manifestaciones cercanas a la electrónica. Naty Botero quiso compartir sus vivencias con los demás y por eso aparecen artistas como Morenito de Fuego, Serko Fu, DJ F3nix Castillo, La Bermúdez, Jiggy Drama y el grupo de música tradicional del Pacífico Herencia de Timbiquí. Todos aportaron su óptica para que la artista nacida en Medellín pudiera dar su opinión musical sobre la política, la espiritualidad y el rol de la mujer en la sociedad colombiana.

“Soy completamente visual. La mayoría de las canciones me las imagino como en películas. Pienso en cómo sería ese personaje que entra en escena y qué pasaría si le agrego más componentes. A veces lo que hago es realizar el tratamiento de la imagen de manera totalmente opuesta a la creencia inicial. Ahora, con toda la atmósfera de la Sierra Nevada, estoy creando una historia de ficción que quiero llevar al cine para así consagrarme definitivamente como directora”, relata la cantautora que dice que tiene tres personalidades porque nació siendo Natalia Mora, a los siete años su padrastro la adoptó y pasó a llamarse Natalia Hernández, y ahora la saludan como Naty Botero.

A esta artista le encanta experimentar. Con sus amigos, cuando está en plena jornada de creación de canciones electrónicas, le gusta proyectar su voz con gritos. Ahí va bien arriba. Después en la intimidad de su casa, con guitarra en mano, se inclina por aquellos temas acústicos, a pesar de que a los productores les fascina cuando explota sin contemplaciones ni medidas, mientras que otras opiniones le sugieren cantar rapeado, tal y como habla, casi sin darle tiempo a la reacción ajena. Ella no se casa con ningún estilo y prefiere disfrutar de la multiplicidad.

“Depende de la canción y de la intención; uno canta con diferentes partes del cuerpo. Yo creo que el canto no me ha hecho ser drogadicta o desbalanceada y la música me ha dado el poder de expresarme. Cantar me limpia. Sin la música creo que estaría en otro mundo. Yo la encontré y ha sido mi salvación. Por fortuna no tengo ninguna adicción, sólo la música o cualquier proceso creativo”, concluye Naty Botero, quien ahora experimentará con el Coraje y desde la sintonía con su yin.
 

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