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El ministro de Trabajo de Brasil, Carlos Lupi, acusado de diversas corruptelas, compareció ante el Senado para responder a las denuncias y no convenció ni a algunos miembros de su propio partido, que le pidieron que renuncie inmediatamente.
«Con todo respeto, entiendo que debe dejar el ministerio, porque ya no tiene la confianza de la sociedad brasileña», dijo durante la audiencia el senador Pedro Taques, del Partido Democrático Laborista (PDT), el mismo al que pertenece Lupi, quien incluso presidía esa formación hasta que fue nombrado ministro en marzo de 2007.
Esa posición fue respaldada por el senador Cristovam Buarque, también del PDT, quien hasta sugirió que esa formación abandone la coalición de Gobierno para adoptar una posición de independencia, de modo que «nadie pueda decir» que «manipula» las investigaciones que se desarrollan en el Ministerio del Trabajo.
Lupi, quien la semana pasada afirmó que no iba a renunciar «ni a balazos» insistió en su inocencia, respondió que «la cuestión de la dimisión está descartada», pues quien «decide sobre el cargo es la presidenta» Dilma Rousseff.
El ministro dijo una y otra vez que es «inocente» y objeto de «un proceso en el que se quiere condenar sin pruebas», pero no convenció sobre su relación con el empresario Aldair Meira, titular de una organización no gubernamental que recibió financiación del Gobierno para proyectos de formación profesional al parecer no ejecutados.
Según un vídeo divulgado por la revista Veja, hace dos años Lupi hizo un viaje por el interior del país en un avión alquilado por Meira, que era incluso uno de los pasajeros pero a quien el ministro aseguró la semana pasada que no conocía.
Durante la audiencia, sin embargo, Lupi intentó convencer a los senadores de que en realidad quiso decir que «no tiene ninguna relación» con Meira, cuya entidad está investigada por presuntos desvíos del dinero recibido del Ministerio del Trabajo.
«No tengo relación personal con el señor Aldair, no soy amigo», declaró Lupi, quien se escudó en que un ministro o cualquier figura pública «conoce a decenas de personas cada día» y no las recuerda.
Esa afirmación hizo dudar también al senador Eduardo Suplicy, del gobernante Partido de los Trabajadores (PT), quien indicó que en las declaraciones de Lupi había «por lo menos contradicciones».
El senador Álvaro Dias, del opositor Partido Demócrata, se valió de las dudas del oficialismo para exigirle a Lupi su renuncia, pues en su opinión «no tiene más condiciones políticas para estar en un Gobierno que ya vio caer a cinco ministros por la corrupción».
Aludió así a los antiguos titulares de la Presidencia, Antonio Palocci; Transportes, Alfredo Nascimento; Agricultura, Wagner Rossi, Turismo, Pedro Novais, y Deporte, Orlando Silva, que perdieron sus cargos por presuntas irregularidades en lo que va del Gobierno de Rousseff, quien asumió el poder el pasado 1 de enero.
«Ya no importa si usted viajó o no en un avión o si conoce o no a una persona», afirmó Dias, quien aseguró que si Lupi permanece en el Gobierno «la presidenta Rousseff quedará comprometida y convertida en cómplice».
Según fuentes políticas citadas por medios locales, la presidenta esperaba el resultado de la audiencia en el Senado para decidir sobre el futuro de Lupi, quien para algunos analistas tiene los días contados como titular del Ministerio del Trabajo.