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Desde el siglo XIX Colombia descubrió, con el comercio exterior, muchos de sus sectores más prominentes. Desarrolló las fortalezas que hoy la describen a nivel mundial: la expansión del café, la primera exportación de banano en 1892, el surgimiento de las flores en los años 80, el florecimiento de la actividad minera y energética en los últimos 20 años.
Un hito relevante lo representa la Asamblea Constituyente de 1991; en ella se sentaron sólidas bases para mejorar el comercio exterior: se transformó el Banco de la República en uno autónomo y se le designó como autoridad monetaria y cambiaria . Más allá, estableció como mandato la integración económica, dando prioridad a Latinoamérica y el Caribe.
Los primeros pasos fueron audaces y decisivos. El arancel promedio se redujo del 50% al 12% y se eliminaron casi todas las licencias previas de importación, fuente de discrecionalidad y corrupción; se entendió que el proteccionismo generaba beneficios para pocos, con alto costo para la productividad que en el tiempo sólo se traducía en desempleo y pobreza.
En consecuencia se creó el Ministerio de Comercio Exterior en 1992. Se organizó el primer proceso meritocrático de selección de funcionarios y las organizaciones que de él salieron, entre ellas Bancoldex y Proexport, se organizaron bajo los principios y valores del Buen Gobierno.
En 2012 celebraremos entonces los 20 años del inicio de labores. Como resultado de estas estrategias, nuestras exportaciones se han multiplicado por ocho, pasando de US$7.200 millones en 1991 a US$56.900 millones en 2011. Este dinamismo impulsa la transformación del sistema portuario nacional y genera soporte para la modernización de toda la infraestructura nacional.
La agenda comercial nos llevará entonces a que en 2014 tengamos alrededor de 14 tratados que darán acceso preferencial a 1.400 millones de personas. Todo esto para poder triplicar en la próxima década nuestras exportaciones y generar más empleo y prosperidad al país.