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A una semana de las elecciones del próximo 20 de noviembre en España, la factura se muestra prácticamente resuelta a favor del candidato de la oposición Mariano Rajoy (Partido Popular, PP), frente al oficialista Alfredo Pérez Rubalcaba (Socialista, PSOE). Las encuestas y los analistas políticos dan por segura la victoria del líder de derecha, y el contexto socioeconómico actual del país ibérico así también lo corrobora.
Son cinco millones de parados, la mayor cifra de desempleo en 15 años (21,5%) y hay recortes presupuestarios en todos los sectores, entre ellos la educación, lo que tiene hace ya ocho semanas en huelga a los profesores. Además, los jóvenes “Indignados” representan el principal movimiento político actual y contestan los dos principales partidos, incluso en PSOE de centro izquierda. Por si fuera poco, el único debate cara a cara entre Rajoy y Rubalcaba en la televisión, realizado el lunes pasado, le dio la victoria al Popular con diferencia de cinco puntos porcentuales a su favor, según la media de las encuestas publicadas en los medios españoles al día siguiente.
Aunque Rubalcaba evidenció contradicciones entre el discurso y el programa de gobierno de su adversario, la insistencia de Rajoy sobre la mala gestión del Socialista como ministro del Interior frente a la crisis económica fue más eficaz.
Lo cierto es que el panorama oficial de España es agobiante: José Luis Rodríguez Zapatero recibió el gobierno en 2004 con 2,2 millones de cesantes en el país. Ahora, sin embargo, lo entregará con cinco millones, pues uno de cada cuatro ciudadanos en edad de trabajar no tiene empleo. España es una de las economías más contagiadas por la peor crisis financiera que azota Europa. Acompaña a Grecia, Portugal e Italia.
Como el desempleo es la principal preocupación ciudadana (81%), según el Centro de Investigaciones Sociales (SIS), el mayor reto del próximo presidente será revertir estas cifras. Un encuesta de la firma Metroscopia, hecha para el diario El País, mide una diferencia de 16 puntos a favor de Rajoy (45% de las intenciones de voto) frente a Alfredo Pérez Rubalcaba (29%).
La Izquierda Unida —tercera fuerza política— podría duplicar su resultado de 3,8% que obtuvo en las últimas elecciones y lograr un 7,6%, ya que se ha transformado en el gran contenedor electoral del malestar de la izquierda. La misma encuesta indicó que un 1’100.000 electores migrarían del PSOE al PP, en comparación con las elecciones de 2008. Esta cifra equivale a un 10,1% de lo que consiguieron los socialistas cuando lograron la reelección de Rodríguez Zapatero. A la inversa, sólo 54 mil votantes del PP apostarían ahora por el PSOE.
Otro estudio, de la empresa Sigma Dos para el diario El Mundo, indica que el PP obtendría 1’740.000 votos más que en la última elección.
Difícil remontada
“El vuelco es casi imposible en este momento”, analiza la académica del máster de Análisis Político en la Universidad Complutense de Madrid, Esther del Campo. En relación con los indecisos, a los que pretende apelar el PSOE (que se estiman en 24%), Del Campo explica que “ellos son votantes socialistas que están enfadados con el partido y, en consecuencia, lo más probable es que ese electorado se abstenga de votar o lo haga por Izquierda Unida”.
Según Del Campo, el talón de Aquiles del candidato de Rodríguez Zapatero es la coyuntura: “Es difícil escuchar a Pérez Rubalcaba cuando dice que terminará con el desempleo después de ocho años de gestión socialista”. Para ella, el voto del PP “no será entusiasta, sino que será de descontento frente al actual gobierno”.
Similar visión tiene el fundador y director del diario digital El plural.com y panelista del canal Telecinco, Eric Sopena. “Estamos demasiado cerca del final como para que el PSOE cautive a los indecisos”, asegura.
Sopena explica que Pérez Rubalcaba “tiene la experiencia y lo ha hecho bien, pero es demasiado académico y le falta la garra de la política en un match tan fuerte como este”. En cambio Rajoy, a su juicio, “ha tenido la fortaleza de aguantar desde que perdió las últimas elecciones”.
Pero los socialistas aseguran que la historia aún no está escrita. Dicen estar optimistas y recuerdan lo que le sucedió al expresidente del PSOE Felipe González, en 1996, cuando recortó una distancia similar a la de hoy y estuvo a sólo 300 mil votos de ser reelegido (ganó José María Aznar).
“Tenemos mucho margen para revertir las encuestas”, cree Pedro Sánchez, candidato al Congreso de los Diputados por Madrid y hombre de confianza de Rubalcaba. “Son poco más de tres millones de personas que creemos cautivar”, analiza desde su oficina en la calle Ferraz.
Por otro lado, Javier Zarzalejos, secretario general de la Presidencia del popular José María Aznar (1996-2004), confía que “lo que se está ventilando es un cambio necesario”. Y el nombre del cambio, para él, es Mariano Rajoy. “Parece muy improbable una remontada, porque las expectativas, los sondeos y todos los indicios dan la idea del gran apoyo al PP en las urnas”, completa Zarzalejos.
Voto nulo
El 64% de los ciudadanos, según el estudio de Metroscopia, piensa que los recortes presupuestarios del presidente del gobierno Zapatero no han dado resultados. El 94% sostiene que, en lugar de disminuir los gastos sociales —como educación o salud—, se deberían tomar medidas contra el fraude fiscal.
Aideen Kennedy, estudiante de un máster en Relaciones Internacionales, anulará su voto el 20N. Ella es un buen ejemplo de “Indignado” y no le gusta ninguno de los candidatos. “Rajoy ha hecho una oposición pésima durante los años de mandato del PSOE y jamás ha sacado a la luz ninguna propuesta para paliar el déficit económico, el paro o los recortes que se han hecho”, alega la joven.
Y añade que Rubalcaba le parece “muy preparado”, “pero no creo que después de ocho años en el poder sea el momento para que relegue el puesto”. Kennedy reflexiona: “Rajoy no tiene ningún carisma, pero cuenta con el apoyo de la mayoría por el nefasto trabajo del PSOE”.
Muy parecido piensa Alberto Moreno, alumno de Derecho de la Universidad Complutense. Para él, el gran problema es que “mientras Rubalcaba participó en un gobierno que ha destruido más de 3 millones de empleos, Rajoy no ha dado ni una sola pista de cómo hará remontar la economía”. Moreno votará por Rubalcaba, aunque no le guste, “porque no quiero que el PP salga con mayoría absoluta”.
El eco de los “Indignados” todavía resuena en las calles de Madrid. Por ello, hasta un día antes de los comicios no podrá haber manifestaciones en 110 lugares de la capital española. Y por primera vez —al menos desde las elecciones de 2008— se incluyó a la emblemática Puerta del Sol, epicentro de los descontentos españoles.
Menor amenaza terrorista
Las del próximo domingo serán las primeras elecciones generales de la democracia española sin amenaza terrorista, señala un análisis del periódico El País. Eta anunció en un comunicado, el pasado 20 de octubre, el “cese definitivo” de la violencia (hacía más de dos años que no cometía atentados mortales en España y apenas contaba con 50 efectivos por la presión de las Fuerzas de Seguridad del Estado), pero la respuesta a este compromiso unilateral no se producirá hasta la formación del nuevo gobierno. En una entrevista al diario independentista vasco Gara, dos responsables de Eta anunciaron su disposición a negociar una entrega de las armas con el gobierno español que surja de las urnas.