Publicidad

Una carta sobre el café colombiano y una felicitación

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

/

Los andariegos del café

Existe en Colombia un grupo de guerreros de los que poco se conoce. Con sus cocos y costales se consolidan como la “primera línea del café”, no le temen a la lluvia que acecha durante la cosecha ni a dar un mal paso en tan empinadas montañas. Vienen de todas las regiones del país, siempre con una sonrisa, una maleta gigante a sus espaldas, algunos con sombrero, poncho, carriel o hasta con un machete terciado en la cintura. Ningún patrón les pide hoja de vida; por la pinta ya saben que son profesionales del café. No importan los acentos, todos se entienden a la perfección, pues en determinados momentos de la recolección utilizan las mismas combinaciones de palabras exóticas. Al que le rinde mucho lo llaman “pala”, pues sus costales se llenan tan rápido como si usara una pala, pero la verdad es que se necesita mucha agilidad y concentración. Todos ganan diferente dinero según el café recolectado y en la mayoría de los casos hay una esposa y unos hijos a cientos de kilómetros de distancia esperando por ese dinero.

La calidad del café colombiano no se debe solo a las fértiles tierras, ya que también las hay en otros países, sino a los recolectores que evitan los granos a los que les falta maduración. En otros países la recolección es sistematizada con enormes máquinas que sería imposible que transiten por la difícil topografía colombiana, pero a estas laderas sí van los recolectores con sus botas pantaneras, sus ojos vivos y sus manos ágiles.

Por eso cuando vean en un cafetal a un tipo con una camiseta de cualquier equipo del fútbol profesional colombiano, tengan en cuenta que ese recolector también cumple un papel importante al igual que James, Falcao, Luis Díaz u otras estrellas, pues deja la calidad del café colombiano muy en alto.

David Alejandro Martínez Olivares.

Información sobre COVID-19

Esta carta es para resaltar y destacar la manera en que El Espectador ha venido informando sobre la enfermedad de COVID-19 y especialmente la variante ómicron. Con respecto a esta última, he podido leer información objetiva, con sustento científico y que transmite tranquilidad a los lectores. Algunos medios y algunos periodistas gustan de las “malas” noticias e intuitivamente creo que resulta más “vendedor” algo escandaloso o muy asustador que algo más objetivo y mesurado. El Espectador no ha caído en ese juego y eso hace que la información también sea más confiable, sin que esto quiera decir que solamente quiero leer “buenas” noticias o información optimista.

Iván Cardona.

Envíe sus cartas a lector@elespectador.com

Conoce más

Temas recomendados:

 

Comentarios
Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación

Inscríbete a nuestros newsletters

Lo bueno que es estar informado y de una manera diferente desde tu correo electrónico.

Selecciona los newsletters que quieres recibir
Al inscribirte, aceptas nuestros T y C y nuestra Política de privacidad.
Infórmate rápido