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El partido Centro Democrático envió en la noche del lunes un comunicado bastante escueto, pero también inusual, en el que enviaba un mensaje “de unión y fortaleza” a todos los militantes y congresistas en el que pedía que no se dejaran “distraer”. El mensaje parece tener la intención de disipar el fantasma de división, que los persigue desde el día en que ganaron las elecciones.
En ese mismo comunicado ratifica “con orgullo” que son el partido del Gobierno Nacional, que la bancada acompaña incondicionalmente al presidente Iván Duque y que, de igual forma, respeta la autonomía del mandatario y sus decisiones “para recuperar a Colombia y construir un futuro para todos”.
“El partido Centro Democrático está trabajando en el paquete de proyectos presentados por el Ejecutivo, en un momento clave en el cual se requiere de una serie de reformas estructurales para retomar la estabilidad y recuperar la credibilidad democrática de la nación”, señala el documento.
La razón de ser del comunicado serían los rumores que corren desde varios sectores sobre una supuesta división en el interior del partido, entre uribistas radicales y otros más moderados. Versión que se ha tejido a raíz de las últimas acciones políticas que han ocurrido en el Congreso de la República y en lo que tiene que ver con la designación de la cabeza de la Unidad Nacional de Protección (UNP).
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Una de esas fisuras fue evidente durante el proceso de elección del contralor general de la República. El candidato del Centro Democrático era José Félix Lafaurie, sin embargo, el aspirante, a pesar de tener el apoyo de los sectores más radicales del uribismo y del mismo senador Álvaro Uribe Vélez, no logró convencer al pleno del Congreso de la República para obtener el apoyo en la votación.
Al contrario, una votación interna en el partido uribista señalaba que, si bien unas mayorías estaban con Lafaurie, había otros sectores que deseaban apoyar a Carlos Felipe Córdoba, quien resultó electo como contralor y se posesionó ayer lunes, y otros miembros de la bancada que pedían libertad para votar. La victoria de Córdoba, que tuvo el apoyo de varios de los partidos mayoritarios, como Cambio Radical, el Conservador y el Liberal, fue vista por la opinión pública como una derrota del uribismo, no obstante, el nuevo contralor se inició en las juventudes uribistas en 2002.
Otro de los momentos que evidenció una diferencia entre el gobierno de Iván Duque y el Centro Democrático fue cuando el mandatario echó para atrás el nombramiento de Claudia Ortiz en la dirección de la Unidad Nacional de Protección (UNP), ante las críticas surgidas por la oposición que argumentó falta de garantías para la protección de su integridad. Tres semanas después, Duque decidió designar en el cargo al curtido abogado Pablo Elías González Monguí, quien fue director del CTI de la Fiscalía y cuyo nombramiento fue visto con complacencia por los sectores más moderados.
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El más reciente alejamiento entre Duque y el partido que lo llevó a la Presidencia fue en el apoyo decidido del Gobierno a la consulta popular anticorrupción, que se votó el pasado 26 de agosto. A pesar de que en abril pasado el Centro Democrático pidió a los promotores posponer su realización para que no interfiriera en las elecciones presidenciales, bajo la condición de apoyarla sin reservas y salir a la calle a hacer campaña por el Sí, lo que en realidad pasó fue que el partido, encabezado por el propio Uribe, anunció que no votaría la consulta y que sólo apoyaría en el Legislativo las iniciativas que llevara el Gobierno.
El resultado de la consulta fue de 11’674.951 ciudadanos que participaron en la consulta, quedando muy cerca de lograr el umbral que convertiría las preguntas en mandatos obligatorios por parte del Estado. La consulta no pasó, sin embargo, el mensaje fue contundente. Tanto que el presidente Iván Duque convocó para la semana siguiente una reunión con todas las colectividades políticas, la Procuraduría y la Fiscalía General en la que se acordó el inicio de una mesa técnica que liderará el Ministerio del Interior, en la que se construirán los proyectos de ley y de acto legislativo que llegarán al Congreso de la República para intentar implementar lo que se planteó en las siete preguntas de la consulta popular.
Esa mesa comenzará el próximo jueves 6 de septiembre. La idea es que las iniciativas sean radicadas en el Legislativo a más tardar el 17d e septiembre y que queden aprobadas en diciembre próximo. El Centro Democrático reitera desde los balcones que no hay fisuras en su interior, sin embargo, otro asunto parece suceder de puertas para adentro.