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Homs, uno de los principales bastiones de la oposición, es objeto, desde hace semanas, de una dura ofensiva de las fuerzas de seguridad del régimen del presidente Bashar al Assad.
El informe publicado por HRW cita entre los abusos los brutales métodos utilizados por las fuerzas de seguridad y las milicias progubernamentales para aplastar a la oposición pacífica. El texto documenta los disparos contra manifestantes desarmados, el uso de artillería pesada, la desaparición forzada de varios centenares de personas y las torturas sistemáticas que han producido la muerte bajo custodia de decenas de detenidos.
Desde mediados de marzo, pasado Siria es escenario de revueltas populares contra el régimen de Al Assad, lo cual ha resultado en la muerte de más de 3.500 personas, según las últimas cifras difundidas por Naciones Unidas.
“Homs es un microcosmos de la brutalidad del régimen sirio”, asegura Sarah Leah Whitson, directora del programa sobre Oriente Medio de la ONU. Esta ciudad, sin embargo, no es el único lugar donde el régimen ha llevado a cabo matanzas de opositores civiles, pero sí donde el número de muertos ha sido más alto: al menos 587 entre abril y agosto, los meses estudiados por Human Rights Watch.