Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
Aquí está pasando algo. Fue la pregunta que se hizo Magdalena Arias*, una trabajadora de una estación de servicio en Kennedy, en Bogotá, al meter su mano a la chaqueta y ver que el producido no era el mismo que el de un día común y corriente.
La convocatoria del día de ‘No tanqueo’, que ella había escuchado en los noticieros, como medida para presionar al Gobierno para que baje el precio de la gasolina, que finalmente no la afecta, logró el objetivo, pues a las 11 de la mañana la venta no era la misma.
“Verdacita, la venta se bajó como un 40%. A esta hora ya tenía vendidos entre 1.500 y 2.000 galones de gasolina, pero hoy sólo llevo 800”, contó Magdalena, una experta en colocar gasolina a los carros, trabajo que ha ganado espacio en el género femenino, porque allí devenga un salario mínimo, con el cual mantiene a sus dos princesitas, como llama a sus hijas.
Esta mujer, cabeza de familia, que sale de su casa faltando 25 minutos para las cinco de la mañana para poder tomar sólo un bus y llegar a tiempo a su trabajo, sonríe y con sus ojos verdes fijos en el surtidor le dice a Juan Carlos Gómez, el último cliente, de los pocos que tuvo en el día, que estaba en ceros.
Y es que en ceros y vacíos sienten los bolsillos los manifestantes del grupo Mira y los colombianos que acompañaron a la senadora Alexandra Moreno Piraquive, una de las promotoras de la jornada del ‘No tanqueo’, quienes pacíficamente le dijeron al Gobierno que “el pueblo esta ahorcado y que por eso no han tanqueado”.
La conclusión de esta jornada fue que, a raíz de la protesta, en un 20% se redujeron las ventas de combustible en el país, lo que representa unos $70 mil millones, que aunque no son vistos como pérdidas porque fueron contabilizadas como un aplazamiento en la venta, se compensa con lo que se vendió el domingo, que fue un poco más de lo acostumbrado, aseguró el director ejecutivo de Fedispetrol, Álvaro Younes. El dirigente gremial señaló que esta protesta afectó a cerca de 5.000 estaciones que diariamente venden entre 7 y 8 millones de galones de gasolina y diesel en el país.
“Esta protesta no le está haciendo daño al Gobierno, sólo a los distribuidores de combustible y a los entes territoriales que vieron cómo se redujeron los ingresos por la sobretasa a la gasolina, recaudos que destinan a mejorar la malla vial de las ciudades”, explicó.
Y es que la carga impositiva que tiene la producción de un galón de gasolina podría reducirse en por lo menos $2.000 si se eliminan los impuestos arandela, como les llama la senadora Moreno Piraquive. “El Gobierno debe entender que ya no es el clamor de un grupo de estaciones de gasolina, de los transportadores o del Congreso, sino de todos los colombianos que le dicen que no abuse de su poder dominante”.
La cuestión es que Magdalena no sabe por qué la gasolina es tan cara y por qué cada vez menos gente llena el tanque de su vehículo. Entre tanto, la senadora que se ha abanderado de esta causa, sostiene que para que el precio baje, se requiere como primera medida cambiar la fórmula para fijar el precio del galón de gasolina y eliminar los impuestos que están sobrando. Se trata del impuesto global, del de marcación y el de continuidad, que valen unos $2.000, dice.
El ministro de Minas, Mauricio Cárdenas Santa María, ya había anunciado que está de acuerdo en que el tema de los impuestos se trate en el Congreso. Y es allí donde se abordará un proyecto del Ministerio de Hacienda, en el que se analizará la conveniencia de eliminar parte o todos los impuestos arandela que encarecen el precio de la gasolina en Colombia, que hoy cuesta $8.911,68 y que de mantenerse el incremento del petróleo podría seguir subiendo.
Magdalena terminó su turno y salió para su casa. Su preocupación son sus hijas y no la venta que hagan sus compañeros en el resto del día, porque vendan más, vendan menos, siempre ganará lo mismo: un salario mínimo.
*Nombre cambiado por petición de la fuente.