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Esta vez, el espectáculo se dio en Cannes, donde los presidentes de las naciones más ricas del planeta se encontraban en el marco de una nueva cumbre del G20. Esta vez, Nicolás Sarkozy volvió a pronunciar palabras políticamente incorrectas para un presidente de su altura, que además oficiaba como anfitrión del encuentro.
El pasado 3 de noviembre, los periodistas aguardaban para que Sarkozy y su homólogo de EE.UU., Barack Obama, rindieran una rueda de prensa conjunta. Los presidentes, a su vez, conversaban en tono bajo sobre asuntos diplomáticos que hubieran sido privados de no ser porque los micrófonos del atril estaban encendidos a un volumen tan bajo como sus voces.
Los reporteros supieron que Obama estaba un tanto contrariado por el resuelto apoyo de Francia al reciente ingreso de Palestina a la Unesco y pedía a Sarkozy contribuir para moderar las actuales intenciones que la dirigencia palestina tiene de ser reconocida como un Estado por el Consejo de Seguridad de la ONU.
Ya sumergidos en el tema, Sarkozy lanzó una bomba sobre el nombre del primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu: “Es un mentiroso, no lo puedo ver”. Una afirmación que Obama respondió enseguida: “Tú estarás harto, yo tengo que tratar con él todos los días”.
En un intento de mantener la conversación por fuera del dominio público y a fin de evitar malos ambientes con el Estado judío, el departamento de Comunicaciones del Eliseo solicitó a los periodistas abstenerse de difundir la información, un pacto que en principio fue respetado, pero que al inicio de esta semana plagó los titulares de la prensa israelí, francesa y estadounidense.
No es la única vez que Nicolás Sarkozy da de qué hablar por sus apariciones ante la prensa. A mediados de 2008, durante una cumbre del G8 en Alemania y después de sostener un encuentro con el primer ministro ruso, Vladimir Putin, el mandatario francés apareció particularmente amable ante las cámaras. Tenía una sonrisa constante, lucía desubicado y gesticulaba en exceso. Al parecer en la reunión que había tenido lugar momentos antes, el vodka había pasado por la mesa y el intento del Eliseo por evitar la publicación tampoco tuvo efecto.
Con seguridad, en aquella oportunidad Sarkozy estuvo mas contento que el día de la inauguración del Salón de Agricultura de París, a comienzo de 2008, cuando una cámara lo captó insultando (“lárgate, pobre imbécil“) a un hombre que se negó a darle la mano por no estar de acuerdo con su gestión (“no me toques, que me ensucias”).
En la lista de registros incómodos también se incluye un fuerte altercado que tuvo con la prensa en noviembre de 2010, durante una intervención en la que los reporteros preguntaron sobre un posible caso de corrupción en el que aparentemente estaba implicado su gobierno. Sarkozy respondió con ironía a un periodista: “No tengo nada en contra de ti, pero al parecer eres un pedófilo. ¿Quién me dijo? Es mi opinión personal”. Al terminar sus declaraciones se despidió con una fase particular: “Nos vemos mañana, amigos pedófilos”.