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Luego de un 2011 complicado para la producción de café en Colombia —estuvo por debajo de los ocho millones de sacos— debido a las malas condiciones climáticas y a las plagas, el gremio cafetero no pierde su optimismo y sigue empeñado en renovar a diario un negocio de más de 100 años que no pierde sus ataduras a la historia misma del país.
Bebiendo una taza de café, el gerente general de la Federación Nacional de Cafeteros, Luis Genaro Muñoz Ortega, le contó a El Espectador que en el segundo semestre del año las cosas pueden ser mejores para este producto si el clima ofrece mejores condiciones. Dijo además que a 2014, las 300.000 hectáreas de café que se han renovado desde 2009 entrarán en producción, aportando tres millones de sacos de 60 kilos a la cosecha nacional.
Se habla insistentemente de la recuperación cafetera y se espera que 2012 sea un mejor año en materia de producción…
En términos generales la caficultura hay que verla en perspectiva. Los cortos plazos son engañosos, sobre todo en negocios que llevan 100 años.
Uno haría un balance del año pasado: un 2011 de inversión y transformación estructural de la caficultura colombiana. Ésta debe mirarse de manera diferente a como se ha visto en los últimos 85 años. La política cafetera en general estaba diseñada para el país nacional. Eso hay que modernizarlo y prepararse para cambios climáticos.
El año 2011 fue de inversión, porque la caficultura, en la búsqueda de transformar sus variedades tradicionalmente susceptibles a semejante diluvio que nos viene cayendo hace tres años, logró renovar 117.000 hectáreas, una cifra récord. Habíamos renovado alrededor de 70.000, metimos el acelerador, invertimos y llegamos a 117.000.
Así las cosas, vamos a seguir en ese ritmo en los próximos cuatro años. Eso le da la vuelta a la estructura, de variedades susceptibles a variedades resistentes al cambio climático. Por otra parte, hubo dificultades en la producción porque no se recupera todavía por múltiples razones. Las principales, las condiciones de oferta climática, como mucha humedad en las cordilleras colombianas.
En términos de renovación, si se suman las 117.000 hectáreas renovadas en 2011, con las 86.000 de 2010 y las 70.000 de buena parte de 2009, Colombia tiene fácilmente la tercera parte de su área productiva renovada. Está en fase de crecimiento y por lo tanto no está produciendo café. Esto hace que la producción se demore un poco más en recuperarse.
Hay buena dinámica en renovación y crecimiento. En los últimos dos o tres años hemos tenido precios más equitativos, que remuneran la actividad. Los fundamentales del negocio están apretados, el consumo sube, los inventarios están bajos y las producciones lesionadas.
¿Cuándo estas 300.000 hectáreas renovadas pueden empezar a entrar en producción?
Todos los años están entrando hectáreas. Habría que aumentar la velocidad. De estas 300.000 hectáreas, algunas de 2009 darán unos fruticos en este año; las 86.000 de 2010 empezarán a producir en 2013 y las del año pasado en 2014.
Por eso le apuntamos a que en 2014, con un poco de drasticidad —llueva o no llueva—, Colombia avance en producción, porque en las peores condiciones como las que hemos vivido en los últimos años, 300.000 hectáreas dan tres millones de sacos tipo exportación del mejor café del mundo.
¿Este año podemos pasar de las 120.000 hectáreas en renovación?
No se nos puede ir la mano, porque económicamente no es rentable renovar un cafetal susceptible cuando está en la época de alta productividad. Por otra parte, meterle el acelerador más a fondo significa sacar más hectáreas de producción y si el tiempo no ayuda y las condiciones permanecen como las que hemos vivido, se puede desequilibrar aún más. Entre 100.000 y 120.000 hectáreas es el ritmo apropiado para mantener la producción en condiciones climática severas.
¿De aquí a 2014 es posible soñar con 12 millones de sacos al año?
Sin duda alguna. 300.000 hectáreas en condiciones actuales nos ponen tres millones de sacos. Las autoridades dicen que La Niña está perdiendo su fuerza. En estas semanas hemos visto solecito y si nos acompaña otras cuatro, la cosa se puede componer para el segundo semestre de 2012.
Entonces, lo que vamos a ver de café en el primer semestre es muy moderado, porque la formación de las flores y los frutos dependía de la cantidad de brillo solar, lluvia, temperatura del segundo semestre del año pasado, que fue pésimo en situación ambiental.
En el peor de los casos, Colombia conservará las producciones y en el año siguiente, con nuevas áreas, seguramente veremos creciendo la producción aun en condiciones adversas.
¿Si el clima se porta bien podemos estar por encima de ocho millones de sacos?
Si nos preparamos para lo peor, pero sucede algo mejor, la velocidad de recuperación en Colombia será evidente. Números no tenemos, porque todavía estamos observando frutos en formación en el campo, pero en términos generales, producciones similares al año pasado.
Hace algunos días los caficultores manifestaban su preocupación por la caída en los precios…
El mundo tiene uno de los stocks más bajos. Se calcula que la industria tiene 45 días de inventarios; es decir, café guardado no hay, lo que favorece los precios. Además, la oferta en el mundo entero no va a aumentar. Si uno hace el análisis de estos tres elementos, encuentra que el mundo en 2012 es deficitario, porque es mayor el consumo que la producción.
Si uno revisa los precios en los últimos tres años, han estado por encima de los US$2 por libra y han fluctuado hasta los US$2,60. Los analistas y yo coincidimos en lo siguiente: el piso por la vía de los fundamentales para el café colombiano debe estar por encima de los US$2. No olvidemos que éste ha tenido desde los años sesenta una prima de calidad que los mercados reconocen y ésta conforma el precio. La prima ha rondado entre US$0,18 y US$0,35.
¿Cómo ha afectado la revaluación al café?
Nos parece que puede haber muchos espacios para ayudar a que la revaluación no ande a tal velocidad, porque ningún país la soporta. Seguramente nos quebraríamos los exportadores y las consecuencias serían gigantescas. Comprar divisas de manera más agresiva es parte de las soluciones. Que las utilidades de Ecopetrol se queden en el exterior y no se moneticen. Eso ayuda mucho.
Los agricultores hemos aumentado la productividad de cara a la revaluación. En términos de café, eso se llama tecnificar cafetales, ponerlos en variedades resistentes, lo que lleva a mejores ingresos. Además, bajar costos para proteger el margen, que es lo que importa. Ahora que habrá reforma tributaria, hay que invitar a revisar el nivel de aranceles para la importación de insumos o de fungicidas para el agro.
Al hablar de cafés con valor agregado, ¿cómo van las ventas de orgánicos y sostenibles?
Muy bien. En términos de productores, pasamos a 110.000 trabajando en protocolos de producción. Es una velocidad que no se tiene en ninguna parte del mundo. El mercado de especiales es el que a mayor velocidad crece en el mundo (7% en 2011). Si nos paramos en Asia, allí hay paladares exquisitos que buscan nichos especializados. Colombia tiene esa ventaja bien posicionada. Tenemos oportunidades de mercado.