Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
En varias oportunidades China ha manifestado su voluntad de contribuir al Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF) y a su sucesor, el Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEE), que se pondrá en marcha en julio próximo. En momentos en los que varios países del continente se encuentran débiles, las intenciones de ayuda por parte de la segunda economía del planeta no son subvaloradas y es por eso que representantes de la Unión Europea (UE) hoy martes se encuentran en Pekín para conocer los mecanismos con los que el gigante asiático desea contribuir.
«Nuestro país está dispuesto a participar más en la búsqueda de una solución a la crisis de la deuda en Europa». Así abrió la cumbre el primer ministro chino, Wen Jiabao, quien además le indicó al presidente de la Unión Europea, Herman Van Rompuy, y al de la Comisión, José Manuel Durao Barroso, que China está «dispuesta a mantener un diálogo sobre todas las cuestiones, incluida la de los derechos humanos».
Europa es el principal importador mundial de productos chinos y desde allí nace la preocupación por una crisis que pueda extenderse en tiempo y espacio, lo que terminaría tocando a los asiáticos en sus sistemas de producción y ventas. «Le corresponde a China tomar sus propias decisiones sobre su contribución a la estabilidad de la Eurozona», respondió Van Rompuy a Wen Jiabao, que no precisó cómo podría ayudar a la UE.
Con la crisis de la deuda europea como telón de fondo del encuentro, los dos bloques hablarán de temas que aún representan inconformismos de lado y lado, como las negociaciones sobre el estatuto de economía de mercado, que China reclama desde hace tiempo, ya que éste le permitiría un mejor acceso al comercio europeo, protegiendo sus productos de las cláusulas contra la competencia desleal. El presidente de la UE dijo que existe la «voluntad política de buscar soluciones”.
Por su parte, los dirigentes europeos trasladarán a China su «preocupación» por los problemas a los que se enfrentan las empresas de su continente que quieren invertir en el gigante asiático. «Es necesario jugar con las mismas armas, un mejor acceso al mercado (chino) para las compañías de la UE y una mayor protección de los derechos de la propiedad intelectual”, dijo Van Rompuy.
Sobre el tema, el comisario de Comercio, Karel De Gucht, que también asistirá a la cumbre, amenazó recientemente con la posibilidad de que la UE prohíba a las empresas chinas participar en contratos públicos del bloque si Pekín no abre la contratación pública a las organizaciones de su continente.
Otro de los temas que se espera aborden en el encuentro, es la nueva norma comunitaria que obliga a grabar las emisiones de C02 de los vuelos con destino o escala en Europa, no cubiertos por los permisos de emisión después de que el Gobierno de Pekín haya prohibido a sus aerolíneas cumplir la legislación comunitaria. El diario El País de España dice que fuentes diplomáticas europeas reconocen que ambas partes mantienen «diferencias de opinión» al respecto, pero la parte europea buscará un compromiso de China para que presente «medidas equivalentes» para reducir las emisiones de C02 del sector aéreo y ven «algo de margen para la negociación» para «buscar un resultado consensuado».
Finalmente, el líder Wen Jiabao aprovechó el encuentro para clarificar la posición de su país sobre el conflicto sirio, después de que Pekín se sumara a Rusia en el veto a la resolución promovida por los países árabes y sometida a votación en el Consejo de Seguridad de la ONU. Wen dijo que «urge prevenir la guerra y el caos» y que China «no protegerá a ningún bando, incluido el Gobierno sirio».
Encuentro para conseguir ayudas y establecer compromisos en temas que para ambos bloques resultan fundamentales, pero que dejará ver quién lleva la ventaja en sus deseos de pedir con firmes intenciones, también, de contribuir.