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Las buenas noticias se dieron, detalla la oficina del gobierno, por una “recuperación de la rotación de los inventarios, además de una aceleración de los gastos de consumo y de la inversión en vivienda, que fueron en parte compensadas por la desaceleración de la inversión en las empresas (…) y un aumento de las importaciones”. Junto a esto, por la caída del gasto público.
Precisamente el gasto del gobierno cayó con respecto al trimestre anterior a la medición previa, comandado por un descenso de 12,5% de la partida de Defensa. De acuerdo con la agencia AFP, la Casa Blanca, a la espera de un repunte del crecimiento que haga bajar el desempleo y que impulse las posibilidades de reelección en noviembre del presidente Barack Obama, calificó los datos de “alentadores», aunque dijo que era suficiente.
Alan Krueger, presidente del consejo de asesores de economía de Obama, dijo que “se necesita un crecimiento más rápido para reemplazar la pérdida de empleo en la reciente recesión y para reducir el desempleo a largo plazo”. Y tiene razón, si se tiene en cuenta que estas tasas responden a una estacionalidad de generación de empleo y de compra propia de la Navidad.
Entre otros datos revelados, se conoció que el consumo individual durante la temporada de fin de año, habitualmente próspero, creció sólo 2,0% con respecto al trimestre anterior, lejos del avance de 3,6% de 2010, que era una cifra más esperanzadora.