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Cuando se habla del mercado internacional del petróleo, el foco de los análisis recae casi siempre en la oferta y demanda. Cuánto están extrayendo los principales productores y cuánto están consumiendo las economías del mundo, especialmente las más grandes. También suelen colarse perspectivas sobre las energías renovables y el terreno que están ganando frente a los combustibles fósiles.
Pero llama la atención que, cada vez más, los informes de organismos como la OPEP+, el bloque de los principales países exportadores de crudo y sus aliados, o la AIE, la Agencia Internacional de Energía, se parezcan a titulares de prensa.
La geopolítica, en particular las guerras y disputas en curso, pesa más que nunca en las proyecciones del precio del crudo. Una cifra que no solo marca el ritmo de los mercados, sino que, de forma indirecta, impacta la tasa de cambio y el flujo de capitales a nivel global.
El juego del equilibrio
Mientras Europa deja atrás el invierno, época que suele ejercer presión sobre los precios de la energía, en Viena, Austria, la OPEP+ presentó su informe de marzo sobre el mercado petrolero.
El bloque mantuvo sin cambios su previsión de demanda para 2025, estimando que el consumo de crudo alcanzará los 105,2 millones de barriles diarios (mbd), un 1,4 % más que en 2024. También reafirmó su proyección de 106,63 mbd para 2026.
En cuanto a los precios, el informe destacó que el crudo Brent (de referencia internacional) cayó un 4,3 % desde enero, continuando así con la tendencia a la baja que mostró 2024 por cuenta de las caídas en la demanda, especialmente de China.
Nada catastrófico, pero sí es una señal de que los mercados continúan nerviosos en 2025 y no es solo por la oferta o la demanda. Esta vez, hay otro factor en juego: los aranceles del gobierno de Donald Trump.
La amenaza de una guerra comercial impulsada por la política proteccionista de la primera economía global podría “ralentizar el crecimiento económico mundial y, eventualmente, debilitar la demanda de energía”, señala el informe de la OPEP.
Sin embargo, más allá de las advertencias, lo que realmente preocupa es el efecto dominó que estas medidas pueden provocar.
Los aranceles de Trump al crudo canadiense, por ejemplo, obligará a las refinerías de Estados Unidos a buscar fuentes alternativas, aumentando sus costos de producción. Respecto a Europa, el informe de la OPEP+ señala que los aranceles estadounidenses probablemente tendrán efectos negativos en la industria automotriz, especialmente en Alemania, otro punto en la lista que factores que no permiten pensar en un mayor apetito por los combustibles fósiles.
En la misma línea, la OPEP+ precisó que los inversores en el sector actuaron con cautela en el arranque de año ante las posibles consecuencias de esa política comercial y las medidas de represalias de otros estados que añadirían más dudas al ya incierto tablero del crecimiento económico mundial.
Y es que este “cartel energético”, cuyo líder de facto es Arabia Saudita, anunció que seguirá adelante con los planes de aumentar en 138.000 barriles diarios la producción de sus miembros en abril, tras varios meses de recortes.
La OPEP+, más que una unión de productores, estipula cuotas de producción entre sus miembros para así ajustar la cantidad de crudo que llega al mercado y, con ello, influir en los precios internacionales.
Lo que preocupa de la demanda
Desde la OPEP+, los pronósticos muestran cierto optimismo sobre la demanda de crudo, y desde la AIE, las estimaciones son más cautelosas.
La agencia del gobierno estadounidense confía en que la demanda de petróleo “debería acelerarse” en 2025, por cuenta de una mayor demanda de China (el primer importador de crudo en el mundo) y la caída de los precios.
En su más reciente reporte, la AIE estimó que el consumo podría aumentar en algo más de 1 millón de barriles por día en 2025, frente a un crecimiento de 830.000 barriles en 2024, alcanzando casi 104 mbd este año. Esta estimación es más conservadora que la de la OPEP+ y sus 105,2 millones de barriles diarios.
El crecimiento en la demanda de crudo será “impulsado en parte por la caída de los precios del petróleo” y liderado por los países asiáticos, que representarán casi 60 % del incremento, especialmente China, donde las materias primas petroquímicas cubrirán la totalidad de la demanda mundial.
La economía china, aún en crecimiento, lidera junto a la india el aumento de la demanda de crudo. Cálculos de la OPEP+ indican que ambos países consumirán el 21 % del crudo mundial en 2025 superando incluso a EE. UU. Si hay alguien que puede sacudir la demanda este año, son ellos.
Del lado de la oferta, la AIE ha alertado que el mercado podría enfrentarse a un excedente de suministro de unos 500.000 barriles, incluso si la OPEP+ mantiene estable la producción, ya que la oferta de terceros (como Estados Unidos, Brasil, Canadá o Guyana) supera estas expectativas de crecimiento del consumo.
Y es que, según la agencia, la producción de crudo podría aumentar en 1,5 mbd en 2025, impulsada por la producción de países fuera de la OPEP+, especialmente, en América.
En Estados Unidos, las perforadoras no se detienen. El país sigue bombeando petróleo a un ritmo récord, superando los 21,9 millones de barriles diarios, con lo cual permanece a la cabeza en la lista mundial de productores. A diferencia de la OPEP+, EE. UU. no necesita pactos ni cuotas para decidir cuánto crudo producir.
“Estados Unidos está produciendo actualmente a niveles récord y debería ser la principal fuente de crecimiento de la oferta en 2025, seguido por Canadá, Brasil y Guyana”, señaló la AIE.
La agencia advirtió que si la OPEP+ no frena a aquellos productores que bombean por encima de sus objetivos, ese excedente podría incrementarse en otros 400.000 barriles.
Entre tanto, las sanciones impuestas tras la invasión a Ucrania han obligado a Moscú a encontrar nuevos clientes. China e India han absorbido gran parte del crudo ruso, comprándolo con descuento y desafiando las restricciones occidentales. Si bien las exportaciones rusas siguen fluyendo, su lista de compradores podría aumentar teniendo en cuenta la cercanía de Trump con Vladimir Putin.
Por lo pronto, el precio del Brent ronda los US$71, un valor que se ubica en la parte baja del rango anual. La OPEP+ y la AIE continúan ajustando sus pronósticos, sabiendo que la combinación de geopolítica e incertidumbre económica puede redefinir el mercado en cualquier momento.
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