Tranzit marcará el futuro del SITP

El operador de Usme no ha logrado acordar los pagos con sus acreedores. Al ser el concesionario más adelantado en la reorganización, su caso definirá los posibles métodos para lograr la reestructuración del sistema.

Tranzit se convertiría en el tercer operador del sistema en ser liquidado, luego de Coobús y Egobús. / Archivo
Tranzit se convertiría en el tercer operador del sistema en ser liquidado, luego de Coobús y Egobús. / Archivo

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El futuro de Tranzit, primer operador del SITP que se sometió a reorganización por su nivel de endeudamiento, está ad portas de definirse. La empresa presentó ante la Superintendencia de Sociedades el proyecto de acuerdo con sus acreedores. No obstante, su plan de pago en parte está ligado a situaciones que se salen de sus manos, como el resultado de un laudo arbitral y las negociaciones con TransMilenio. Por eso, la decisión de la Supersociedades podría marcar el futuro de las otras empresas que están al borde de la quiebra y, de paso, del transporte público en la ciudad.

El panorama es el siguiente: de nueve operadores iniciales, dos se liquidaron (Coobús y Egobús) y tres están en proceso de reorganización empresarial (Tranzit, Suma y Masivo Capital). Tranzit fue el primero en presentar un acuerdo para salvarse de la liquidación, pero las complejidades de llegar a un pacto con sus acreedores, a los que les debe casi $292.000 millones, ilustran el complicado camino todos que deben transitar.

Acordar la reorganización, por ahora, es el principal reto de Tranzit, pues el fin de semana logró superar otra de sus dificultades: la renovación de las pólizas contractuales, que garantizan la operación de sus 47 rutas y 359 buses que, no solo atienden en Usme (localidad asignada), sino también en zonas aledañas como Antonio Nariño, Rafael Uribe y Sumapaz.

Un acuerdo a largo plazo

En marzo del 2017 arrancó la reorganización empresarial de Tranzit ante la Superintendencia de Sociedades, entidad encargada de facilitar acuerdos entre operador y acreedores para reestructurar las deudas y así evitar la liquidación. Luego de meses de discusiones y análisis, Tranzit presentó en septiembre una propuesta de cómo pagaría sus deudas. No obstante, el documento, que ya conocen los acreedores, no ha sido aprobado por la Supersociedades.

Básicamente, el acuerdo estipula los plazos, las condiciones y la prelación de los pagos, según las categorías de los acreedores. Según el documento, primero pagaría las deudas fiscales y parafiscales, que suman 123 millones de pesos; luego a los bancos, 2.874 millones; y en tercer lugar a Seguros del Estado, 222 millones. Con estas se debe poner al día en octubre del 2022. Una vez cumpla esta parte del plan, a partir del 2023 y hasta el 2027 pagarán a cuotas los 104.000 millones de pesos que debe a los proveedores, y entre el 2032 y el 2036, los 189.000 millones que debe a acreedores no clasificados.

Atado a supuestos

Si bien, es un plan para sacar la empresa a flote, hay un dato llamativo: El plan de pago se estructuró basado en una serie de proyecciones que no se han concretado, y por ahora son supuestos. Por ejemplo, esperan conseguir una inyección de capital, que un laudo arbitral ordene a TransMilenio (TM) pagarle 50.000 millones de pesos, y que TM acceda a modificar el contrato, especialmente frente a la tarifa técnica, medidas para evitar los colados, operación y servicios. “De no materializarse uno, algunos o todos estos supuestos, se pactó un compromiso de revisión de la fórmula de pago”, dice el documento.

Sin embargo, la situación no parece sencilla, pues entre las cosas a las que aspira que acceda TransMilenio en medio de la negociación hay puntos sensibles. Por ejemplo, esperan que la renovación de flota no se haga por cronograma, sino dependiendo de la demanda y mejoramiento de los indicadores del sistema; que elimine la obligación de vincular nueva flota y chatarrizar vehículos (para acabar el SITP provisional) y hacerlo solo cuando el flujo de caja lo permita, y librarlos de la responsabilidad de chatarrizar los vehículos de Coobús y Egobús. En resumen, buscan que prácticamente el Distrito acceda a que la eliminación del SITP provisional (que es una orden), quede atada a la mejora financiera de los operadores.

Que la liquiden

Por ese panorama y el amplio plazo que pide el operador Tranzit, es que un cúmulo de acreedores no están satisfechos con el acuerdo en estudio de la Supersociedades. Al menos así lo han expresado empresas como las de autopartes, que serían los últimos en recibir sus pagos. Sus voceros consideran que la propuesta no garantiza la recuperación de sus dineros. Y como ejemplo ponen la situación de la empresa Rojas y Tobías Ltda., a la que el Tranzit le debe desde el 2016 al menos 370 millones de pesos y solo los empezará a recuperar en el 2032. Así como esta, hay por lo menos otras 50 en la misma situación.

Es por esto que Luis Fernando Rojas, representante de la empresa de autopartes, rechaza el acuerdo y asegura que lo mejor sería que liquidaran a Tranzit, pues la reorganización le daría un plazo muy amplio y teme que eso, sumado a lo inestable de la empresa, derive en que no puedan cumplir el plan de pago. Asimismo, que esta sería el camino más expedito para poder demandar al Distrito y a los gestores del sistema, para recuperar parte del dinero.

“Tememos que en cualquier momento liquiden a Tranzit y perdamos todo. Debería declararse en quiebra ahora y no después. Así podríamos demandar a TransMilenio y al Distrito. Es que la empresa no tiene salvación: no tiene seguros; está en un tribunal de arbitramento que ya perdieron otros dos operadores; buscan socios capitalistas y nadie se va a meter en eso. Siguen pidiendo repuestos a otras empresas, y hay plazos que no sabemos si se van a cumplir”, indicó Rojas.

Este mes se vence el plazo para conocer el documento final del acuerdo entre el operador y acreedores, el cual será evaluado por la Supersociedades. Allí tendrán que definir si aceptan o no un plan de pagos, soportado en unas proyecciones y unos supuestos, aparentemente difíciles de cumplir. Lo que se viene será clave para el transporte público de la ciudad, pues marcará la pauta de que podría pasar con los demás operadores en proceso de reorganización.

Felipe García Altamar

Por Felipe García Altamar

Bogotano. Periodista de Uninpahu. Vinculado a El Espectador desde 2014. fgarcia@elespectador.com
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