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Todos los ojos están puestos en la reunión de la Reserva Federal, que entre martes y miércoles se reúne para decidir qué hacer con sus tasas de interés.
La Fed, como se le conoce popularmente, ha detenido sus alzas, dándole un respiro a los mercados mundiales, pero a la vez ha señalado que aún sigue abierta a realizar incrementos próximamente. Esta es la penúltima reunión de la Fed para decidir sobre sus tasas en este año (el FOMC, el comité encargado de esta deliberación, se vuelve a encontrar en diciembre 12).
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Si bien el panorama inflacionario en Estados Unidos ha mejorado, el apetito de los consumidores sigue siendo alto, lo que podría señalar hacia un camino de más alzas, con el fin de debilitar las subidas en los precios.
“La Fed está en un compás de espera”, resume Krishna Guha, economista de Evercore, una firma de asesoría en inversiones.
El crecimiento de la actividad económica estadounidense se duplicó en el tercer trimestre en proyección anual comparado con el trimestre anterior, impulsado por el consumo de las familias, una información que sigue alejando la perspectiva de una recesión, y que de hecho presiona en favor de un nuevo aumento de los tipos de interés.
La Fed ha subido sus tasas como forma de encarecer el crédito y moderar así el consumo y la inversión, que presionan los precios al alza.
Pero este “crecimiento marcadamente fuerte en el tercer trimestre”, de 4,9% en proyección a 12 meses, se ve “compensado por el alza de los rendimientos” de los bonos del Tesoro, detalla Guha.
“Muchos en la Fed consideran que el alza de los rendimientos (o tasas de los bonos del Tesoro) equivale a un nuevo incremento de tasas” de interés, destacó Diane Swonk, economista jefe de KPMG.
El impacto de los rendimientos de los bonos del Tesoro es bastante más amplio, destaca Swonk, que el de las tasas de la Fed, ya que los tipos de referencia decididos por el banco central condicionan los préstamos otorgados por los bancos, “que representan solo un tercio del crédito en Estados Unidos”.
¿Buen panorama = alza en las tasas?
Lo cierto es que para este punto hay algunos que dan por hecho que la Fed logró una suerte de milagro económico: restarle impulso a la inflación en EE.UU. sin llevarse por delante el crecimiento económico (y la creación de empleo).
Entre estas voces destaca la de Janet Yellen, secretaria del Tesoro de EE.UU., quien dijo recientemente que los datos de crecimiento del tercer trimestre muestran la economía de Estados Unidos está muy bien y que hay evidencia de un aterrizaje suave, donde la inflación ha disminuido sin causar una recesión.
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“Es una cifra buena y sólida y muestra una economía a la que le está yendo muy bien”, dijo Yellen el jueves en un evento en las oficinas de Bloomberg en Washington. Señaló que no espera “que continúe el crecimiento a ese ritmo, pero sí tenemos un crecimiento bueno y sólido”.
“Tenemos lo que parece un aterrizaje suave, con muy buenos resultados para la economía de EE.UU.”, afirmó.
Claro, a Yellen le conviene resaltar la solidez de la economía y alejar los miedos por las tasas de interés, en la medida en la que campaña presidencial en ese país va tomando más impulso, con un contendiente republicano que, además de liderar las encuestas e inventar teorías de conspiración, asegura que la Fed debe bajar inmediatamente sus intereses.
Pero, a la vez, también vale la pena resaltar que el desempleo en EE.UU. ha estado justo por debajo del 4% durante 20 meses consecutivos y la participación en la fuerza laboral se ha expandido, a pesar de la campaña de alzas a las tasas de interés de la Reserva Federal más agresiva en cuatro décadas.
Para este punto de la historia, la Fed ha subido 11 veces sus tasas desde marzo de 2022. Actualmente, éstas se ubican en un rango de 5,25-5,50 %, un máximo desde 2001.
Casi todos los actores del mercado anticipan que la Fed mantendrá sus tasas en este nivel, según la evaluación de CME Group.
Gregory Daco, economista jefe de EY Parthenon, espera que la Fed mantenga “una opción para un ajuste adicional”, en su comunicado de prensa de cierre de la reunión el miércoles.
Para Daco, no obstante, “el ciclo de ajuste (monetario) de la Fed terminó”, y no habrá más aumentos de tasas.
¿Cantar victoria?
Sin embargo, pese al optimismo de algunos analistas, el camino hacia una normalización económica (cuando menos monetaria) no está nada claro aún.
La medida de inflación subyacente preferida por la Reserva Federal se aceleró a un máximo de cuatro meses en septiembre, impulsada por un repunte en el gasto del consumidor que, de mantenerse, podría llevar al banco central a aumentar las tasas de interés en los próximos meses.
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El índice del gasto de consumo personal básico, que excluye los componentes volátiles de alimentos y energía, aumentó un 0,3 % en septiembre, según el informe de la Oficina de Análisis Económico publicado la semana pasada. El gasto del consumidor ajustado por inflación subió un 0,4 % el mes pasado.
Las proyecciones habían estimado un avance mensual del 0,3 % en el índice PCE subyacente y un aumento del 0,3 % en el gasto real de los consumidores.
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