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Cada boletín emitido por la Registraduría fue celebrado como un gol de la selección de Colombia. Desde muy temprano Iván Duque lideró el conteo de votos. En ningún momento de la jornada, el candidato ungido por el senador Álvaro Uribe, estuvo por debajo, o al menos cerca, de Gustavo Petro, el hombre con quien el próximo 17 de junio, se enfrentará en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales. Ayer Duque le sacó a Petro 2.718.439 votos de diferencia.
Los resultados presentados desde los primeros boletines, sumado a los números que arrojaron las encuestas previas a las elecciones, crearon un ambiente de optimismo desbordado. De confianza extrema. Los seguidores de Iván Duque que se reunieron en el Centro Empresarial y Recreativo El Cubo, en Bogotá, sabían que el exsenador iba ganar. Lea también: ¿Para dónde se van los votos de los derrotados?
De ese optimismo dio cuenta incluso, Óscar Iván Zuluaga, quien hace cuatro años estaba en los zapatos que hoy se calza Duque. El excandidato presidencial del uribismo llegó muy temprano a la sede de campaña. Autógrafos, selfies, palmaditas en la espalda, sonrisas. Él, como el uribismo en pleno, está en campaña. Se juegan la posibilidad de recuperar el poder presidencial. Ese mismo que, sienten, les fue usurpado por el actual mandatario, Juan Manuel Santos.
Hablar con Zuluaga no es fácil. La conversación es interrumpida. Las personas que se lo cruzan y que esperan los resultados, se acercan a pedirle fotos. Él sonríe, saluda y sigue respondiendo.
Hace cuatro años en la segunda vuelta, Zuluaga fue derrotado. Entonces Santos ganó con 7’839.342 votos (50,98 %). Zuluaga obtuvo 6.917.001, es decir, el 44,98 % de los sufragios. Quizá por eso, el optimismo de la primera vuelta se transforma, automáticamente, en prudencia.
“La segunda vuelta de las elecciones presidenciales son como el segundo tiempo de un partido de fútbol y todo puede ocurrir. Hay que tener mucho cuidado, seguir haciendo las cosas bien, ajustar estrategias y seguir trabajando”.
Allí, en el lugar en el que el Centro Democrático celebró ampliamente la victoria de la primera vuelta, no solo hubo aplausos. También abucheos. Cada vez que en la pantalla en la que se proyectaban los resultados aparecía la cara de Gustavo Petro o Germán Vargas Lleras, las tribunas reaccionaron negativamente. Le puede interesar: Voto en blanco no tiene efectos jurídicos en segunda vuelta
Con Petro, evidentemente, el mensaje original de la campaña caló.
– “Y no, y no, y no me da la gana de una dictadura como la cubana”, gritaron los duquistas cuando la televisión mostró al exalcalde de Bogotá.
– “¡Se quemó Vargas Lleras se quemó! ¡Se quemó Vargas Lleras se quemó!”.
Se escuchó cuando apareció el exministro de vivienda. A quien lo cuestionan por haber hecho parte del gabinete del presidente Santos.
Sin embargo, cuando durante su discurso final, Iván Duque hizo referencia Vargas Lleras y aplaudió el papel que desempeñó en la campaña, se escucharon algunos aplausos tímidos. Si de matemática política se trata, los votos (1.407.781) que obtuvo el líder natural de Cambio Radical, se sumarán en segunda vuelta al candidato del Centro Democrático, lo que lo haría invencible.
Entre las cerca de mil personas que celebraron la victoria, llamó la atención la presencia de pequeños grupos de venezolanos. “Aunque no podemos votar, apoyamos a Duque. No queremos que Colombia se convierta en Venezuela”.