Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
Esta vez los antecedentes juegan a favor del equipo colombiano, pues Uruguay desaparece y le tiene un terrible temor al calor y la humedad de Barranquilla.
Un 3-1 con ‘Pichón’ Núñez como técnico y un catastrófico 5-0 con Fossati como conductor, obligan a los orientales a mirar con tremendo respeto la plaza donde se funden y sufren, sufren mucho.
Pero una cosa es el retrospecto y otra el presente, y éste dice que es uno de los mejores seleccionados uruguayos de la historia. Cuarto en el Mundial de Sudáfrica y campeón de la Copa América hace un año en canchas argentinas. Uruguay es, hoy por hoy, el mejor equipo de Suramérica y su técnico Óscar Washington Tabárez es un tipo serio, planificador, coherente en su mensaje, que ha logrado cautivar a la plantilla, el periodismo y la afición.
Una de las grandes virtudes de los uruguayos es que son previsibles, es decir, no ofrecen grandes modificaciones en su estructura de juego y en sus hombres. Contra Colombia jugarán con tres hombres, Lugano-Godín-Coates o Victorino, en el fondo, tal como lo plantearon ante Francia en el reciente amistoso saldado sin goles, dándole pie a la presencia de los Pereira por las bandas. Cuando atacan, despliegan a Maxi y Álvaro por los costados como pistones que llegan bien arriba, y cuando defienden, se juntan con los sólidos centrales para armar una estructura muy dura por la vía aérea y correosa a la hora de pelear la pelota. Además, tienen el respaldo de dos auténticos mastines en la mitad: Arévalo Ríos y Pérez son ese tipo de volantes que corren, meten, ponen, luchan, sacrificados y abnegados y absolutamente solidarios.
A partir de allí, cumplida la tarea defensiva de aguantar el resultado, pelear la pelota y dominar el centro del campo, Uruguay confía en la potencia de sus delanteros sin tener un enganche neto, llevando la bola a los de arriba por la vía de juntarse y correr y no por oleadas de ingenio. No jugará Suárez, pero estarán Cavani, Forlán y seguramente otro mediocampista con mayores licencias ofensivas, como Eguren, Lodeiro, Álvaro, González ,Gargano, ‘Cebollita’ Rodríguez. De la elección de esos dos acompañantes del bloque de seguridad depende en mucho el carácter defensivo o atacante de la escuadra de Tabárez.
Ellos le tienen temor al calor y la humedad, los antecedentes no son buenos, pero saben lo que tienen. Nosotros sólo sabemos que todavía no hay equipo, que el técnico ofrece más dudas que certezas, que llamar 27 jugadores es una muestra de inseguridad absoluta y que si no ganamos… estamos asados a los 40 grados de Curramba.