
Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
A pesar del excelente partido jugado por Brasil en la final contra España, el inconformismo y la reprobación por la realización de la copa no se hicieron esperar en Río de Janeiro, sede de la gran final y en las más importantes ciudades del país.
Desde el primer partido y durante la Copa Confederaciones, la comunidad brasileña no paró de manifestar su disgusto por la gran inversión de 15.000 millones de dólares que se le dio a la preparación de esta copa y del próximo mundial de fútbol que se realizará el próximo año.
Las protestas se iniciaron con el alza al transporte público, pero con el correr de los días se sumaban los indignados contra la corrupción en la concesión de construcción de estadios al sector privado, disgustados por la presión de la FIFA por terminar las obras necesarias para la realización del mundial, dejando a lo largo de la Copa Confederaciones una imagen que desconcertó al mundo, por el fuerte rechazo del pueblo de Brasil, que exige mejores condiciones de vida.
Las manifestaciones en Brasil dejaron ver al mundo la dificultad de países en vía de desarrollo para la realización de eventos de primer nivel, puesto que siempre existen otros temas más importantes para resolver, como la educación, la salud, o la vivienda.
Los próximos Juegos Olímpicos que se llevarán a cabo en Río de Janeiro en el 2016 también generan resistencia por parte de los brasileños, que en lugar de grandes estadios de fútbol, majestuosos escenarios deportivos y grandes complejos hoteleros, exigen mejoras en la educación, debido a que 10% de la población es analfabeta; reclaman también mejoras en la salud y que se combata al vandalismo de la manera adecuada, no como se hace por el momento en las favelas, en donde la policía reprime fuertemente a la población que se ve en la obligación de vivir en ese lugar. Además existen 13 millones de personas viviendo en situación de pobreza.
Para Dilma Rousseff, presidenta de Brasil, este es el momento perfecto en que el país demuestre al mundo su capacidad y desarrollo, organizando eventos de primer nivel. Pero es curioso escuchar los discursos de presidentes que aspiran a ganar la organización de algún gran evento, pareciera que sufrieran de amnesia momentánea, puesto que a pesar de las grandes preocupaciones de todo un país solo se acuerdan de las bondades y atractivos de la nación que representan.
Para Renato Kaneoya, estudiante de la Universidad de Sao Paulo, y manifestante activo durante el transcurso de la Copa Confederaciones, lo único que le queda al país después de realizar estos grandes eventos, es una brecha cada vez más amplia entre ricos y pobres, todo esto patrocinado por el gobierno. “Es cierto que el país incrementará el número de turistas como nunca, pero también incrementará el dinero destinado a estadios o aeropuertos, que en el momento no son tan necesarios, como una mejora a la educación o a la salud. Claro que Brasil se merece realizar estos grandes eventos, pero no en la actualidad, sería mucho mejor en un Brasil sin tanta hambre y mejor educada”.
En Colombia ocurrió algo similar con la realización del Mundial de Fútbol 1986, que no se llevó a cabo por decisión del presidente de la República, quien argumentó que no se podían desviar recursos del gasto social para el certamen. Igual sucedió con el Mundial de la categoría sub 20, segundo evento en importancia para la FIFA, después del mundial de mayores. Se hicieron mejoras en estadios, hoteles y campos de entrenamiento que en la actualidad no se usan de la manera adecuada.
Las remodelaciones a los diferentes estadios en toda Colombia solo fueron útiles durante el mundial, puesto que la asistencia de público a los estadios colombianos es cada vez más reducida, y los que van terminan agrediéndose con los contrarios.
¿Qué será más importante: remodelar y construir estadios con la última tecnología y con capacidad para miles de espectadores o educar a la población para que aprenda a tolerar y a convivir con los demás, para usar de manera adecuada espacios para la recreación y el deporte?
Lo que quedó expuesto al terminar la Copa Confederaciones y a pocos días de la Copa Mundo es la dificultad de países en vía de desarrollo o con problemas sociales grandes por resolver, puesto que la comunidad siempre va a preferir una mejor calidad de vida, que estadios y escenarios deportivos que son utilizados por poco tiempo.
Por Eric Mauricio Gonzalez Fernandez, colaborador de Soyperiodista.com