Las demoras en la realinderación de la reserva Van der Hammen

Un vacío sobre cómo debe proceder la CAR para responder a la solicitud del Distrito tiene frenado el proceso. Si no se toma una decisión pronto, los planes con la reserva quedarían fuera del POT.

En los planes del Distrito está la construcción de senderos dentro de la reserva.
En los planes del Distrito está la construcción de senderos dentro de la reserva.

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Persiste una gran incógnita sobre la discusión de la solicitud de realinderar, recategorizar y sustraer una parte de la reserva Van der Hammen. Mientras el Distrito está a la espera de que el proceso se resuelva lo antes posible, en el consejo directivo de la CAR apenas se estudia la posibilidad de realizar un estudio propio e independiente para determinar si es viable modificar la zona de protección. Esto tomaría al menos tres meses, que no estaban en los planes de Bogotá. (LEA: ¿Es necesario recategorizar la Van der Hammen?)

La reserva es uno de los planes más ambiciosos y más criticados de esta administración. Según su proyecto, allí no solo se tendría previsto recuperar la conectividad ambiental entre los cerros orientales y el río Bogotá, sino la ampliación de vías tan importantes como la Avenida Boyacá, la Ciudad de Cali, Guaymaral y la Avenida Longitudinal de Occidente (ALO). Sumado a esto, el plan contempla la habilitación de suelo para construir 350.000 viviendas nuevas, el 85 % de las cuales serían viviendas de interés social y prioritario.

Para llevar a cabo el megaproyecto, el Distrito espera el permiso para triplicar los terrenos públicos de la reserva de 535 a 1.435 hectáreas, mediante un mecanismo llamado “reparto de cargas y beneficios”; es decir, que serán los propietarios de los suelos quienes tendrán que aportar las tierras a cambio de los derechos de uso y edificabilidad. Sin embargo, para ello se debe modificar lo establecido en el Acuerdo 11 de 2011, que declaró la reserva ambiental.

La solicitud de los cambios sobre la Van der Hammen la hizo oficialmente el Distrito el 6 de abril ante CAR, autoridad que, por medio de su consejo directivo, es la encargada de estudiar y tomar una decisión. En este organismo tienen asiento representantes de los departamentos de Boyacá y Cundinamarca, la Alcaldía de Bogotá, el Ministerio de Ambiente, la Presidencia, así como voceros del sector privado y organizaciones sin ánimo de lucro.

El 17 de abril se conformó una comisión de estudio y tres días después se definió el cronograma de acción, en el que se determinó que el 30 de octubre se haría la presentación del proyecto de acuerdo, para que fuera discutido por el consejo directivo de la corporación autónoma.

Pero los planes no salieron como estaban previstos. Aunque luego de resolver las declaraciones de impedimento del representante del Gobierno nacional, Julio César Turbay Quintero, y del representante de las entidades sin ánimo de lucro, Luis Alejandro Motta Martínez, todo parecía andar al ritmo que necesitaba el Distrito, ante la falta de una regulación que definiera las condiciones para resolver el asunto, la CAR pidió al Ministerio de Ambiente luces sobre una ruta para resolver la petición de realinderación y recategorización de la reserva.

“Se nombró un comité para empezar a estudiar el proceso y, ante el vacío legal, se le hicieron preguntas al Ministerio para que nos diera luces sobre qué hacer”, aseguró Eduardo Contreras, secretario de Planeación de Cundinamarca, quien hace parte de la junta directiva de la CAR.

(Las vías que pasarían por la Van der Hammen)

Ante las dudas, el consejo directivo se alistó para discutir la única solicitud para la cual sí existían reglas claras: la sustracción de los predios que se necesitan para poder continuar con las vías que cruzarán por la reserva. No obstante, la entidad tuvo que quedarse de brazos cruzados, pues al Distrito le faltó un trámite: obtener un certificado del Ministerio del Interior para dar inicio a este proceso.

El trámite se quedó quieto hasta el 19 de junio, cuando finalmente llegó la respuesta del Minambiente, en la que especificó que cualquier persona o entidad podría solicitar la recategorización y el realinderamiento ante la CAR, respaldando la legalidad de la solicitud del Distrito. Frente al tipo de respuesta que debía dar la autoridad ambiental departamental, señaló que este tipo de trámites se debían responder como si fuera un derecho de petición y, en caso de que el tiempo no fuera suficiente, podría determinar nuevos plazos para pronunciarse.

Desde entonces el consejo directivo no ha tomado nuevas determinaciones. De acuerdo con uno de sus miembros, que solicitó reserva de su nombre, hoy se estudia la posibilidad de que la CAR inicie su propio estudio para definir la recategorización de la reserva Van der Hammen. Esto, indiscutiblemente, alargaría el análisis de la solicitud de la Alcaldía de Bogotá.

Por otro lado, a pesar de que no se ha firmado acta de inicio frente a la discusión, en el consejo directivo se ha planteado pedirle al Distrito reevaluar la recategorización, ya que algunos aspectos no han tenido buena acogida entre el grupo. Así mismo el gobernador de Cundinamarca, Jorge Rey, solicitó en una carta la inclusión de organizaciones sin ánimo de lucro e instituciones científicas en el proceso. En ella señaló que si no se dan las condiciones o los insumos mínimos para tomar la decisión, el departamento se apartaría de la discusión.

(Ellos decidirán la suerte de la Van der Hammen)

“Aparentemente está quieto el proceso, pero no sabemos si la decisión ha ido avanzando en otras discusiones que han mantenido, por eso pedimos formalmente todas las actas de reunión de la junta directiva. Falta transparencia en el proceso y participación ciudadana”, asegura Sabina Rodríguez Van der Hammen, una de las detractoras del proceso.

Mientras la CAR define cómo va a proceder para determinar la realinderación y la recategorización de la reserva, la Secretaría de Planeación espera que se cumplan los tiempos que tenía previstos la CAR para sacar adelante el proyecto. De acuerdo con Juan Camilo González, gerente de Ciudad Norte, la responsabilidad más grande del Distrito es sacar el Plan de Ordenamiento Territorial (POT) de Bogotá “y en esto no solo está la Van der Hammen, sino grandes proyectos muy importantes como el metro y Lagos de Tunjuelo, por lo que si no se aprueba a un corto plazo, tendremos que aceptar que la propuesta no se acogió y apartarla del plan de ordenamiento”.

De acuerdo con Eduardo Contreras, secretario de Planeación de Cundinamarca, hay que tener claro que el POT de Bogotá no depende de la decisión de la CAR sobre la Van der Hammen. “La capital tiene cerca de 160.000 hectáreas de expansión y la reserva es solo el 1 % de esa gran posibilidad, por lo que no es su único escenario. La ciudad debe plantear con los resultados del actual censo en ejecución si realmente necesita más suelo urbano o si es suficiente lo planteado para de aquí a 12 años”.

(La amenaza a las aves de la Van der Hammen)

A la espera de que la junta directiva de la CAR decida qué camino tomará para determinar el futuro de la reserva Van der Hammen, los contradictores de la propuesta del Distrito esperan que les den cabida en los procesos de realinderación y la recategorización, dado que en la sustracción la entidad ambiental ya negó sus pretensiones.

El Distrito, por ahora, no tiene un plan b, por lo que no solo está en manos de lo que tarde la CAR en estudiar el caso, sino en que lo haga en los tiempos que se tienen previstos. Si no hay una pronta respuesta, lo más probable es que la administración de Enrique Peñalosa tenga que radicar el POT ante el Concejo de Bogotá sin poder tocar (como en su primera administración) la reserva Van der Hammen.

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