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Seamos #Anti-racistas

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Por: Ray Charrupi

En 2012 reuní a: Diego Angulo, un abogado negro de Tumaco, y dos blancos o mestizos, Eduardo Llano y David Soto, para fundar “Chao Racismo”; desde antes de su fundación siempre manifesté que mi principal propósito con esta organización era poderla cerrar algún día, porque el racismo se extinguiría y ya no se necesitaría.

El que diga que le gusta o le divierte que su trabajo o principal ocupación sea luchar contra el racismo debe estar muy mal de la cabeza y del corazón. Dedicarse de manera exclusiva a denunciar y reprender el racismo es de los trabajos más malagradecidos posibles, financiera y humanamente hablando; cuando menos piensas estás en bancarota y con dos clases de contradictores: los que te odian porque no les permitiste seguir su realidad racista o las víctimas de racismo, tan afectadas por este flagelo, que determinan que hacer algo, hacerlo diferente o hacerlo con dignidad, “no los representa”. Todos deberían luchar contra el racismo, pero les aconsejo a todos que esta no sea su única ocupación.

Por todo lo anterior quiere uno tirar la toalla y dejar la lucha contra el racismo ahí, para que otros hagan, se destaquen y sobre todo logren algo en materia de inclusión y erradicación del racismo. Pero cuando deberíamos estar avanzado hacia sociedades y sistemas más incluyentes, la noticia es que miembros de la institución que debe garantizar la seguridad y la protección de los ciudadanos –como es la misión de la Policía–, en la misma semana asesina a ciudadanos inocentes en Estados Unidos y en Colombia. George Floyd, en Minneapolis, y Anderson Arboleda, en Puerto Tejada, fueron personas que no estaban matando, robando, agrediendo, violando o secuestrando a nadie, pero a pesar de no representar ningún peligro, fueron asesinados por quienes tienen la función constitucional de protegernos.

Nunca antes se había visto tal nivel de rabia, protestas y, lo más importante: manifestaciones de solidaridad más allá de la comunidad negra. En Colombia no solo los afrocolombianos estamos indignados; también se ha visto a personas -no negras- alzar la voz de rechazo. También se ven cosas horrendas, como negros vergonzantes que manifiestan que “los negros somos resentidos o acomplejados”; este tipo de “negros/afros” y sus opiniones son semejantes a las del esclavo que se negaba a ser libre, o a la mujer que justifica la violencia de género o el feminicidio.

Otras cosas resultan poco consideradas o contraproducentes, como cuando regañamos o descalificamos al blanco/mestizo que quiso ser solidario y su manifestación o apoyo es poco profunda o elaborada, en vez de corregirlo en privado y con amor, pues es ahí donde tenemos un aliado que no podemos espantar, alguien que no sabe o aún no entiende las implicaciones de este cáncer social llamado racismo, pero quiere ayudar; lo que debemos hacer es incluirlo y capacitarlo para que sea un aliado, no espantarlo.

La muerte de George Floyd en Estados Unidos y la de Anderson Arboleda en Puerto Tejada deben plantearnos un nuevo derrotero en el tratamiento del racismo, donde no es suficiente que algunos nos movilicemos, donde ya no sirve solo ser espectadores, donde, como dice la profesora Aurora Vergara, “debemos pasar de no ser racistas a que TODOS SEAMOS ANTI-RACISTAS”.

Nota: Sea cual fuere tu etnia, condición, ideología, hoy más que nunca debemos declarar: #SoyAnti-Racista.

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