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Ya han sido varios colombianos, interesados en el correcto funcionamiento de nuestras altas cortes, que han cuestionado las inexplicadas demoras para llenar cuatro vacantes en la Corte Suprema de Justicia. Lo mismo ocurre en el Consejo de Estado, y del Consejo Superior de la Judicatura mejor ni hablar.
En lo que tiene que ver con la Suprema, hay 15 candidatos para llenar la vacante del expresidente de la corporación doctor Jaime Arrubla. El bloqueo se generó alrededor de dos candidatos, los juristas Jorge Parra Benítez, me dicen candidato del doctor Arrubla, y Jesael Giraldo Castaño, casualmente exmagistrado del Consejo de la Judicatura.
Siento un gran respeto por el doctor Arrubla como profesional y como magnífico ser humano, pero debemos recordar que él, en el pasado, estuvo vinculado al bloqueo que impidió por diez meses que la Corte escogiera a su sucesor, el entonces aspirante Dr. Pedro Octavio Munar.
Ese circo llevó a que Arrubla y Munar acabaran por períodos cortos ejerciendo en propiedad la presidencia de la Corte. Recordemos, y eso no es solo atribuible a Arrubla, todos los problemas que hubo para designar como fiscal a Viviane Morales, nombramiento que fue tumbado ilegalmente por un Consejo de Estado que no puede estar más cuestionado, porque resulta literalmente imposible.
Recordemos que el doctor Jesael Giraldo, como magistrado de la Sala Administrativa de la Judicatura, ayudó a elaborar (por decir lo menos) las listas que llevaron a 11 magistrados de la Suprema a ejercer las posiciones que actualmente ocupan. Hoy ellos son sus flamantes electores. Como dicen los jóvenes: ¿Ahhh? Sus hijos han sido jueces o magistrados, lo cual no es malo per se, pero como decían los romanos, “la esposa del César no solo debe ser honesta, sino aparentarlo”.
Sorprende o, de golpe no, que la Corte ahora sí esté aplicando su reglamento o más bien debemos creer que seguirá enfrascada en una situación que dice muy mal de algunos de sus miembros.
Y en el Consejo de Estado no faltan otros escándalos. Falte ver que ahora decidan ternar para ocupar el cargo de magistrado de la Corte Constitucional al doctor Alberto Rojas, a quien vimos en televisión muy olímpico hablando con los ponentes de la repugnante reforma a la justicia. ¿Acaso estaba haciendo lobby ante los pícaros del Congreso para que a los magistrados de las altas cortes les prolongaran sus períodos por doce años?
Notículas
– Así como hace una semana hablé de varias gurrupletas, hoy debo decir que como todos mis compatriotas me siento orgulloso de todos y cada uno de los deportistas que están en los Olímpicos. Y digo todos porque no solo son esas maravillosas personas que han ganado sus estrellas con amor por Colombia y en esfuerzo sin precedentes. ¡Qué orgullo!
– Esperamos de todo corazón que el alcalde Petro se recupere de esta nueva cirugía, que no solo debe servirle para mejorar su cabeza, pero sobre todo su corazón que se niega a escuchar a Dios.