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La admisión de Carabineros de que una bala policial mató a un menor en las protestas de la semana pasada en Chile “es un luz para aclarar el crimen” , afirmó el abogado Washington Lizana, que representa en el caso a la familia de Manuel Gutiérrez Reinoso, el menor fallecido.
“Se plantearon un conjunto de versiones tendentes a oscurecer esto, a tratar de enturbiarlo, de ensuciarlo. Con lo que ha ocurrido ahora, comenzamos a ver la luz en este túnel, y los hechos se empiezan a esclarecer” , dijo el letrado a radio Cooperativa.
Los peritajes que por orden de la Fiscalía realizó la Policía de Investigaciones (PDI) determinaron que la bala que dio muerte a Gutiérrez, de 16 años, en el sector santiaguino de Macul, la madrugada del pasado viernes, provino de una subametralladora Uzi a cargo del sargento Miguel Millacura.
Hasta entonces, la policía militarizada había negado absolutamente cualquier implicación en los hechos, al punto de haber descartado una investigación interna.
No obstante, ante las evidencias surgidas, la institución policial dio de baja al sargento y lo puso a disposición de la Justicia, señalando que tras el incidente, repuso las balas del arma con otra de su propiedad y limpió la metralleta.
Además de Millacura, Carabineros dio de baja a los cabos Patricio Bravo Muñoz, Francisco Vásquez Flores, el carabinero William Rodríguez y a la subteniente Claudia Iglesias, mientras el gobierno pidió la renuncia del general Sergio Gajardo, el oficial que había descartado una investigación interna del incidente.
El abogado Lizana destacó que finalmente la versión que primó fue la de Gerson Gutiérrez, el hermano inválido de la víctima, quien sostuvo desde el primer momento que los disparos provinieron de una furgón de carabineros.
“Nuestras dudas estaban en la posición que había tomado Carabineros en orden a no investigar, pensamos que eso se iba a traducir en una labor de entorpecimiento, pero la verdad de los hechos contundente”, sostuvo.