Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
El ataque al casino de la ciudad de Nuevo León, que acabó con la vida de 52 personas e hirió a más de 10, produjo una dura reacción del presidente Felipe Calderón, que por primera vez en lo que va de su mandato se refirió al acto como un hecho “terrorista”.
Calderón, en su lucha contra el crimen, ha sido muy cuidadoso en utilizar la palabra “terror”. Sin embargo, para el experto en asuntos de seguridad nacional de la Universidad Autónoma de México, Raúl Benítez, que el gobierno se haya referido al ataque de Monterrey en esos términos denota la atroz magnitud del ataque y augura una contundente respuesta por parte de las autoridades.
“En su discurso frente al casino, Calderón prometió una respuesta del Estado muy enérgica. Era parte de decirle a la población que ayude, que se sume al esfuerzo”, explica.
Benítez añade que ya desde hace algún tiempo los habitantes de esta importante ciudad de México venían pidiéndole al gobierno que incrementara el pie de fuerza del ejército en la ciudad. “Con seguridad, si el presidente ordenara toques de queda en las zonas rojas y doblara el patrullaje, la gente lo respaldaría”, asegura.
Pese a los altos niveles de violencia, el ataque del pasado jueves resulta atípico y sólo comparable, quizá, con la masacre de los inmigrantes en la ciudad de Tamaulipas, en la que murieron masacrados 72 individuos.
Para Raúl Benítez, de la UNAM, lo que denotan ambos actos podría reflejar una dinámica violenta en torno a los mecanismos de financiación de organizaciones criminales que no están logrando subsistir del narcotráfico. Para el especialista, organizaciones como ‘Los Zetas’ están teniendo que acudir a “crímenes colaterales”, como el secuestro a inmigrantes (en el caso de Tamaulipas) o la extorsión a locales (como en el caso de Monterrey) para poder financiar sus operaciones.