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Sin que aún se haya zanjado la controversia alrededor del proceso para adquirir nuevos buses para renovar la flota de las fases I y II de Transmilenio –ante los cuestionamientos de ambientalistas, concejales y entes de control que exigen mayor espacio al uso de tecnologías limpias en el sistema, es decir, buses eléctricos o a gas–, este jueves desde el Concejo de Bogotá se propuso que, a más tardar en dos décadas, en 2040, todos los vehículos que rueden en la ciudad sean eléctricos.
(Lea: Las alternativas para renovar la flota de Transmilenio)
Así lo planteó el cabildante Diego Molano (Centro Democrático), quien presentó un proyecto de acuerdo para que se fije como meta que los carros, tanto de servicio público como particular, que circulen en la ciudad funcionen con motores eléctricos que generen cero emisiones de material particulado. La iniciativa busca además que, en cerca de una década, es decir en 2030, todos los vehículos oficiales, así como los de carga, sean 100 % eléctricos.
Para concretar ese propósito, el proyecto establece metas periódicas para que, de forma progresiva y adaptable, se implementen medidas de orden social y económico que permitan alcanzar los objetivos. Entre ellas, se le pide al Distrito crear estímulos para que propietarios y operadores del transporte público adquieran vehículos con energía eléctrica o de cero emisiones.
Adicionalmente, insta a la administración a incorporar taxis eléctricos vía reposición, es decir, tras la desintegración y cancelación de matrícula del vehículo anterior. Se fijan además puntos de carga que serán impulsados por el Distrito y ubicados estratégicamente en diferentes zonas de la ciudad.
“El reto está claro, o cambiamos la forma de movernos o estaremos reportando cómo mueren cada vez más personas por el aire contaminado (…) Este proyecto es posible y es una solución a futuro para mejorar la calidad de vida de los bogotanos. Hay que tener fórmulas innovadoras que le permitan a la ciudad dar el paso más importante de los últimos años, es una decisión que mejoraría, no solo el ambiente sino también la salud de los capitalinos”, aseguró Molano.
Al margen de la iniciativa, no se puede dejar de lado que actualmente en Bogotá, así como en Medellín, siguen estando los sitios con el aire más contaminado del país, según un estudio del Ideam. En el informe se advierte que ambas ciudades concentran la mayor cantidad material particulado (PM) 10 y 2,5, el más fino y perjudicial para la salud.
(Lea: En Bogotá y Medellín siguen estando los sitios con el aire más contaminado)
De allí la insistencia de distintos sectores para que desde ya se implementen mayores medidas por mejorar el aire de la capital. Entes como la Procuraduría, el mismo Concejo y hasta el Congreso han señalado que tal oportunidad es la licitación que adelanta el Distrito para renovar la flota de Transmilenio.
Aunque la administración ha acogido esas observaciones y fijó mayores incentivos para promover la compra de articulados y biarticulados eléctricos o a gas –al aumentar la calificación (de 50 a 400 puntos) a las empresas que incluyan en su oferta algunos buses impulsados por tecnologías limpias– para algunos la medida podría quedarse corta, ya que no obliga a los interesados a apostar por vehículos eléctricos o de gas.
Incluso, el concejal Jorge Torres (Alianza Verde) advirtió que los oferentes se podrían unir para ofrecer sólo buses de diésel. Por esta razón, se pidió que, más allá del puntaje, se incluya en los pliegos la exigencia de contar con un porcentaje mínimo de buses cero emisiones. No obstante, sobre este tema el Distrito ha explicado que hacerlo sería direccionar la licitación.
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