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Las protestas crecen en la India, así como el apoyo al activista Anne Hazare, quien parece ser el enemigo número uno de la corrupción en el país. A diario, cerca de 20.000 personas se congregan en la explanada de Ramlila en Nueva Delhi, para acompañarlo en su huelga de hambre, que ya completa 10 días.
Ahora Hazare vive en un escenario, vestido con una túnica blanca y el estilo de gafas que se hizo célebre sobre el rostro de Mahatma Gandhi. La tarima se ubica en uno de los extremos de la explanada, con una gran fotografía de Gandhi en el fondo, porque justamente ya se le empieza a comparar con él: es la nueva manifestación de la no violencia, que ante la renuncia a las armas y a los golpes, opta por el ayuno para desterrar la corrupción de su sistema político.
Así que mientras el día pasa entre actos culturales que se realizan en el escenario, al lado del que parece ser el nuevo guía, las manifestaciones de apoyo ya llegaron a Bombay y Bangalore, sumando otros miles de adeptos en las plazas de la ciudad. La fuerza que ha tomado el movimiento ha sido tal que el primer ministro, Manmohan Singh, rindió ante el Congreso indio un homenaje al “idealismo” de Hazare: “Su vida es demasiado valiosa, le pido que ponga fin al ayuno».
En este momento, el gobierno de Singh se ha mostrado dispuesto a negociar con el activista. Su posición dista hoy de lo recia que lucía hace dos semanas, cuando ante la amenaza de una huelga de hambre de Hazare, lo detuvo junto a cerca de 1.400 seguidores. El activista iba a iniciar otra huelga contra la nueva ley anticorrupción que estaba próxima a comenzar sus trámites en un Congreso dominado por el partido gobernante.
No obstante, la retención de Hazare desató una movilización masiva que obligó a las autoridades a ponerlo en libertad tres días después y a declararse en huelga de hambre para exigir reformas. En abril, este hombre ya había puesto en marcha un ayuno para que sus peticiones fueran escuchadas y el proyecto de ley fuera ostensiblemente endurecido frente a los delitos de corrupción. El activista logró que un grupo de los representantes participaran de la elaboración de la ley, pero los planes del gobierno los pusieron en un segundo plano, sin ser escuchadas sus peticiones.
Las últimas detenciones —más de 100— se produjeron en los alrededores del Congreso, en Nueva Delhi, cuando un grupo de marchantes se manifestaba contra la ley. De acuerdo con versiones extraoficiales, representantes del movimiento anticorrupción de Hazare ya mantienen contactos con delegados del gobierno para poner fin a su huelga: aún se mantiene bien de salud, pero con 74 años de edad podrían venir complicaciones en cualquier momento. Ya ha perdido seis kilos de peso. Sin embargo, no está dispuesto a ceder hasta lograr el triunfo en lo que ha llamado la “Segunda batalla de Independencia” de la India.