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Hace una semana, en una entrevista hecha por mi amigo y colega José Manuel Acevedo en Noticias RCN, el fiscal general, Francisco Barbosa, contó, sin entrar en detalles, sobre el estado procesal de algunas investigaciones en curso. Se refirió a temas que han generado escándalo, como la corrupción de Odebrecht, sobre Otto Bula, Roberto Prieto, las exministras Gina Parody y Cecilia Álvarez, el cartel de la toga, la corrupción en época de pandemia y la ñeñepolítica. En este caso mencionó un audio en el que el hablantinoso Ñene Hernández decía que los mineros de La Guajira se la habían metido toda a la campaña presidencial de Petro. Un audio que después se conoció y que por sí mismo no dice nada. Como era obvio, el senador Petro reaccionó con sátira y además llamó bellaco al fiscal. En fin, de todos los anuncios, el único que se volvió noticia fue el audio de marras.
Eso puso una vez más de manifiesto que las bodegas petristas en Twitter van marcando una agenda como se les da la gana. Por supuesto que no me interesa referirme a eso, entre otras cosas porque al Dr. Petro dejé de creerle hace muchos años. He dicho en varias oportunidades que fuera de megalómano es mitómano.
Lo que quiero resaltar es que el fiscal, en medio de todos los problemas que tiene, ni actuó mal ni dijo nada indebido. Ahora bien, lo claro es que Petro siempre ha pretendido estar por encima de la ley, y lo ha logrado. Es un experto en victimizarse y mentir. Tiene episodios en su vida aún inexplicados satisfactoriamente. Recordemos, por ejemplo, el del video recibiendo dinero en efectivo en una bolsa de manos de un hoy prófugo de la justicia. Dice no tener con qué comer porque tiene su sueldo embargado, pero vive como un rey.
Conviene recordar, para dejar el tema tan aburridor de Petro, que todos los fiscales desde 1991 han sido atacados por una u otra cosa. Y eso, en vez de ser preocupante, es aliviador, pues es absolutamente claro que si una persona encargada de perseguir delincuentes no tiene opositores, quiere decir que está haciendo mal las cosas.
Así pues que el fiscal Francisco Barbosa no será la excepción. Lo importante es que la Fiscalía produzca resultados concretos. No pueden ser las redes ni los maniáticos los que les marquen la agenda a las autoridades. Por eso es que el fiscal debe seguir adelante, sin dejarse atemorizar o intimidar por nadie. Es posiblemente la persona más influyente del país. Debe, eso sí, meterles duro a los procesos que nos han escandalizado y que deben acabar con sentencias ejemplarizantes.
Así pues, doctor Barbosa, tranquilo. Le quedan varios años por delante. Siga como va y no se deje ni callar ni intimidar por sus enemigos de oficio. En febrero de este año dije en una columna que se montaría un tocobar (Todos contra Barbosa) y obviamente ya está funcionando.
Tranquilo, señor fiscal, recuerde usted que tarde o temprano el que la hace la paga. Como dice Suso: “El que entendió, entendió”.