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Los muebles de la casa estaban puestos de manera horizontal, formando una especie de división, de malla. Su padre, ese día, llegó con unas raquetas de tenis de pasta dura. Mientras que en el televisor sonaba un partido de Rafael Nadal —el tenista que más tarde se convertiría en su ídolo— María Fernanda Herazo empezó a pelotear suavemente dentro del hogar. Ese día marcó su camino.
Tenía siete años. Nació en Barranquilla, pero sus verdaderos inicios en el tenis fueron en Soledad, Atlántico, lugar al que se trasladaba con su familia para entrenar en canchas públicas, las mismas que hoy llevan su nombre: el Parque de Raquetas María Fernanda Herazo.
Practicaba el deporte a la par que estudiaba. A los 16 años ganó su primer campeonato profesional, la Copa Petromil, en Barranquilla. Sin embargo, un año después sufrió dos lesiones en la espalda que la llevaron a replantearse su futuro. A pesar de esa situación, continuó.
Este 2025 ha sido un gran año: alcancé y superé el récord histórico de títulos profesionales de tenistas colombianas y hoy soy la #1.
— María Fernanda Herazo (@MafeHerazo) December 23, 2025
¡Vamos por más!
Con el apoyo de quienes creen y de quienes se suman, lo mejor está por venir. pic.twitter.com/H5cOp9dzKt
Se consolidó como una de las tenistas más exitosas del país en el ciclo olímpico. Fue doble medallista de oro en los Juegos Nacionales, Bolivarianos y Suramericanos; ganó tres oros en los Juegos Centroamericanos y del Caribe y obtuvo una medalla de plata en los Juegos Panamericanos. Se convirtió en la tenista colombiana más ganadora en la historia del tenis profesional. “Si alguien me hubiese dicho que iba a lograr todo esto, lo habría mirado y habría pensado que era imposible. Pero hoy, al ver mi carrera en perspectiva, me siento orgullosa. Creo que lo imposible se hace posible con mi historia”.
Desde esa experiencia, Herazo analiza el presente del tenis colombiano. Lo define como un ecosistema asimétrico, desbalanceado, en el que confluyen muchos actores —deportistas, federación, patrocinadores, entrenadores, familias y entidades públicas y privadas— cuyos intereses no siempre están proyectados con el desarrollo deportivo. “Cuando esos intereses no están alineados con el progreso integral de todos los deportistas, se generan tensiones y procesos poco sostenibles. Es fundamental que el centro del sistema sean los jugadores y las jugadoras, teniendo en cuenta su formación y su proyección”.
La situación del tenis femenino, asegura, es aún más compleja. “El tenis femenino colombiano atraviesa un momento complejo. Hay buenas jugadoras y mucho potencial, pero el respaldo institucional y las oportunidades no se distribuyen de manera equitativa”.
El tenis femenino colombiano está en un momento crítico.
— María Fernanda Herazo (@MafeHerazo) January 19, 2026
El 2025 dejó retrocesos claros: descenso en la Billie Jean King Cup, no se defendieron las dos medallas de oro en los Juegos Bolivarianos, y se inicia 2026 con una base juvenil debilitada, sin jugadoras juveniles en el…
Este panorama también lo confirma otro referente del tenis colombiano, Juan Sebastián Cabal, hoy en día embajador de Stake, quien señala que Camila Osorio y Emilia Arango son las mejores raquetas que tiene el país, pero que la diferencia con sus rivales es notoria. “Las otras contrincantes que ya saben lo que es ganar un Grand Slam y no se intimidan ante la situación y el contrincante”, apunta Cabal, teniendo en cuenta el panorama del Abierto de Australia, que actualmente está en disputa.
Para el tenista colombiano, la participación de Camila Osorio en el primer Grand Slam del año, en la que fue eliminada en primera ronda tanto en individual como en dobles femenino, pudo verse afectada por sus recientes lesiones. “La parte física es fundamental: cómo se preparan, la recuperación, el calendario del año, el entrenamiento. Sé que Camila hizo una buena pretemporada, pero las lesiones la han afectado y esto ha perjudicado los resultados”, afirmó.

Pero más allá de casos individuales, Herazo advierte que el tenis femenino colombiano enfrenta desafíos estructurales. “No se ha logrado una transición sólida entre generaciones y los resultados en categorías juveniles reflejan esa falta de continuidad y planificación. Actualmente, Colombia no cuenta con jugadoras junior dentro del Top 200 mundial al inicio del año, mientras que otros países de la región sí lo hacen. Hace falta acompañamiento real, competencia internacional constante y un apoyo integral. No es solo un tema de talento, sino de planificación, inversión y confianza”.
Herazo evita los señalamientos directos y prefiere que los resultados hablen por sí solos. Reconoce que su trayectoria ha sido valorada a nivel internacional, incluso por la Federación Internacional de Tenis (ITF), aunque en el ámbito local sus logros no siempre han sido dimensionados de la misma manera. “No tengo conocimiento directo de los procesos internos de la Federación Colombiana de Tenis y prefiero ser prudente. No soy dirigente deportiva ni pretendo serlo”, aclara.
Sin embargo, advierte que con frecuencia cualquier opinión crítica se interpreta como un ataque al tenis y no como una oportunidad de análisis. “Esta diferencia de criterios me hace reflexionar sobre cómo se valora el esfuerzo, la constancia y la sostenibilidad de una carrera profesional en el tenis colombiano. El talento necesita un entorno que lo proteja, lo acompañe y lo potencie a largo plazo”.
La Federación Colombiana de Tenis fue encontrada judicialmente responsable de vulnerar mis derechos fundamentales, y ahora su presidente ¿concede entrevistas intentando intimidarme?
— María Fernanda Herazo (@MafeHerazo) December 19, 2025
¡Lo que hay que ver!
Sé perfectamente qué es lo que incomoda a muchos: que una mujer de origen…
En sus consejos a las jóvenes que comienzan, su mensaje es optimista. Recomienda paciencia, disciplina y confianza en sí mismas. “El camino no es fácil, pero la constancia marca la diferencia”, dice. Además, subraya la importancia de formarse con profesionales cualificados y de fijarse objetivos realistas, sin abandonar los sueños. Su propia trayectoria lo demuestra: “Yo vengo de un estrato uno y pude superarme. No solo logré 38 títulos internacionales, sino también 10 medallas en el ciclo olímpico. Superé muchas barreras y construí un nombre y un legado. Además de los 38 títulos internacionales, fui número 39 del mundo junior y gané un torneo J300”.
Hoy, su reto sigue siendo el mismo de siempre: competir. Mantenerse saludable, constante y en crecimiento. Más que apuntarle a un torneo específico, su objetivo es sostener el nivel, sumar títulos, puntos y experiencias durante toda la temporada. “Cada torneo cuenta, y el enfoque está puesto en mantener regularidad durante toda la temporada”.
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